Con su característica piel a rayas, el pez cebra (Danio rerio) es de por sí llamativo, un habitante común tanto de los acuarios como de los laboratorios de los biólogos, donde ya se habían criado ejemplares transgénicos de chillones colores fluorescentes.
La revista citó el artículo publicado en la revista Development cell acaba de revelar una nueva proeza de la manipulación genética sobre esa especie de agua dulce: un ejemplar que emite miles de colores, deparando un espectáculo alucinante.
El experimento ha podido ser llevado a cabo gracias a una técnica llamada brainbow –un juego de palabras que mezcla los términos ingleses brain (cerebro) y rainbow (arco iris)– y que permitía, originalmente, teñir las neuronas con multitud de colores diferentes para visualizar cómo se comportan estas células nerviosas, una por una.
Se consigue insertando genes que regulan la fabricación de proteínas fluorescentes. Ahora, los genetistas han conseguido aplicar el método brainbow a las células de la piel y la córnea, y lo han rebautizado como skinbow.