Las obras «transmiten un mensaje artístico pero también lanzan un llamado contra la indiferencia», indicó la institución.
Gorros y bufandas para abrigar los cuerpos de bronce: las esculturas del Museo Nacional de Arte de Bucarest fueron cubiertas con prendas de lana para concientizar al público sobre la situación de los sintecho, en el marco de una campaña de la ONG Samusocial.
«Un museo debe proteger a sus obras de arte, pero también a las personas, sobre todo a aquellas que lo necesitan», indicó este miércoles 12-F el director del Museo Nacional de Arte de Rumania, Liviu Constantinescu.
Una decena de esculturas en bronce exhibidas en el jardín del Museo, edificio que fuera la residencia de la familia real rumana, ubicado en el centro de Bucarest, «transmiten un mensaje artístico pero también lanzan un llamado contra la indiferencia», añadió.
«Solemos detenernos para admirar una escultura, en cambio, pasamos rápidamente, a veces visiblemente perturbados, junto a una persona sin hogar fijo», se lamentan los organizadores de esta campaña bautizada «Al abrigo del arte».