En la capital de la Toscana, las pérdidas de las empresas de la zona son iguales al 40%. Además, innúmeras tiendas y actividades comerciales corren el riesgo de cierre y no se notan perspectivas de mejora.
La crisis del coronavirus llega fuertemente al turismo italiano. El país, que fue uno de los epicentros del Covid-19 cuando el virus empezó su destrucción en Europa, ahora ve su economía como un todo entrar en colapso. Ciudades como Florencia, Roma, Milano y Venecia, conocidas por su turismo artístico, tuvieron sus peores índices de extranjeros durante el verano europeo y el escenario es que las cosas van a demorar mucho a volver a la normalidad.
Datos de la consultoría inmobiliaria World Capital indican una situación complicada en los próximos meses en estas ciudades: se prevé que en el 2020, los extranjeros gasten apenas un total de 4,4 mil millones de euros con hospedaje, alimentación y comercio, casi 40 millones a menos en comparación al año pasado (44 mil millones, en 2019).
En la capital de la Toscana, las pérdidas de las empresas de la zona son iguales al 40%. Además, innúmeras tiendas y actividades comerciales corren el riesgo de cierre y no se notan perspectivas de mejora. La temporada de rebajas, tradicionalmente un período que garantiza cobros importantes para los comerciantes locales, cerró con un resultado caótico: -70% respecto al año pasado.
El último verano ayudó a ocultar temporalmente los efectos de esta crisis, ya que la mayor parte de la población estaba de vacaciones. Pero la catástrofe económica de Florencia está cada vez más próxima de explotar. Las autoridades locales vislumbran una crisis de importancia histórica, a la que las instituciones, en una región gobernada por más de medio siglo por el mismo bando político, no parecen capaces de afrontarla.