A partir de los 50, un cambio mínimo en la línea de agua puede alterar por completo la mirada. Lewis Amarante, maquillador profesional, aconseja dejar atrás el lápiz oscuro y optar por un beige muy claro, similar al color del maquillaje, para iluminar y ampliar visualmente el ojo.
Según explica, la clave está en el efecto óptico: los tonos oscuros reducen y los claros amplían. Por eso, esta técnica resulta útil en ojos pequeños o rasgados y también cuando se busca un acabado más fresco en pieles maduras.
Un tono claro abre el ojo y aporta luz
Amarante señala que el lápiz blanco o beige en la línea de agua inferior da “una apertura increíble” al ojo. Además de aportar claridad, hace que la mirada parezca más grande.
El maquillador suele usarlo sobre todo en ojos pequeños o muy rasgados, porque ayuda a construir una mirada más abierta sin cargarla de producto.
También propone acompañarlo con un sombreado muy suave, aplicado con un pincel plano a ras de las pestañas inferiores, para mantener el efecto natural.

Por qué prefiere el beige al blanco
Aunque el blanco y el beige pueden agrandar visualmente el ojo, Amarante se inclina por el beige porque lo considera más natural. El blanco, dice, le parece demasiado teatral para el día a día.
Su intención es que el resultado llame la atención sobre una mirada bonita, no sobre el lápiz. Por eso también evita el blanco puro, ya que puede generar demasiado contraste con la esclerótica, que no es completamente blanca.
Su referencia es un tono muy claro, más claro que la piel, similar a una base de maquillaje luminosa.
Un recurso rejuvenecedor, con límites
En personas maduras, el maquillador utiliza esta técnica con frecuencia porque, con la edad, los ojos tienden a verse más pequeños y menos expresivos. La apertura de la mirada, dice, da un efecto rejuvenecedor y quita dureza.

También advierte que la línea oscura dentro del ojo endurece mucho y puede sumar años. En talleres, incluso ha mostrado la diferencia entre un ojo maquillado en oscuro y otro con tono maquillaje para evidenciar la mayor luminosidad que aporta el segundo.
El método funciona en casi todas las formas de ojos, salvo en los ojos globulosos, redondos y prominentes, donde prefiere una línea de agua oscura, aunque no negra.
Cómo adaptarlo si el ojo cae o está muy junto
Cuando el ojo presenta una forma descendente, Amarante combina dos tonalidades: desde el centro hacia el ángulo externo usa un tono oscuro y desde el centro hacia el lagrimal aplica el color maquillaje. Así recorta visualmente la parte final del ojo y logra un efecto más ascendente.
En ojos muy juntos, hundidos o con un puente nasal alto, aplica un poco de producto en el lagrimal y lo difumina con una sombra clara para aportar luminosidad y separar visualmente la mirada.
Si hay bolsas, ojeras marcadas o líneas de expresión, recomienda no intensificar demasiado la parte inferior. En ese caso, deja casi vacía la zona de abajo y concentra la atención en la parte superior del ojo, con un punto muy discreto de sombra marrón en el centro.




