BootLoops, un harness de código abierto creado por Matthew Schwartz, llevó a Claude a cálculos científicos en 18 campos y, según el recuento del físico de Harvard, contribuyó a 36 manuscritos en tres meses. El proyecto apunta a tareas precisas, pero no reemplaza la revisión humana.
Un proyecto para problemas que sí encajan con la IA
Schwartz describió BootLoops como un sistema pensado para dirigir a Claude hacia problemas compatibles con sus capacidades, en vez de tratarlo como si fuera un investigador humano. En Claude-shaped science, planteó que la herramienta ayuda a buscar los llamados problemas con forma de Claude: tareas donde coinciden el interés científico y la capacidad del modelo.
Según una reseña publicada el 3 de octubre de 2026, ese enfoque derivó en 36 manuscritos en 18 campos a lo largo de tres meses. Schwartz insiste en que resolver un cálculo no convierte de inmediato ese resultado en conocimiento útil: hace falta comprobarlo, ubicarlo en su campo y decidir si merece seguir siendo explorado.
De la física de partículas a la ecología y la genética
El trabajo comenzó en la física de partículas, con amplitudes de dispersión e integrales elípticas. De acuerdo con el recuento de Schwartz, Claude calculó 30 integrales mediante BootLoops en unas semanas: 15 reprodujeron resultados conocidos y otras 15 se calcularon por primera vez.
Después, el equipo trasladó el método a la ecología y resolvió una ecuación de la teoría neutral de la biodiversidad que llevaba 20 años sin poder computarse a gran escala. Al aplicarla a datos de la isla de Barro Colorado, en el Canal de Panamá, encontró que la composición de especies de árboles cambia 4,5 veces más rápido de lo que permite esa teoría.
En genética de poblaciones, el equipo examinó 5.700 millones de pares de mutaciones procedentes del Proyecto 1000 Genomas y halló evidencia de un mecanismo llamado conversión génica. Schwartz también mencionó un editor de datos asistido por IA para revistas de economía que verificó automáticamente 4.452 paquetes de replicación y apareció como documento de trabajo de NBER.
Los límites que Schwartz no pierde de vista
Entre los proyectos adicionales, el físico destacó una base de datos de acentuación de palabras que abarca 6.072 idiomas y que el equipo construyó con tres lingüistas. En total, los ejemplos abarcan física de partículas, ecología, genética de poblaciones, economía y lingüística, dentro de una iniciativa que produjo 36 manuscritos con 19 coautores.
Schwartz también advirtió que la velocidad de la IA complica la planificación de la investigación. Se pregunta qué sentido tiene pedir una beca de tres años para financiar un cálculo que un modelo podría resolver de la noche a la mañana, y añade que la formación de estudiantes de doctorado también queda abierta a revisión.
Las limitaciones que describe son concretas: Claude tiende a declarar la victoria demasiado pronto, calcula mal cuánto durarán ciertas tareas y suele recurrir a la fuerza bruta en vez de buscar soluciones más elegantes. Por eso, Schwartz considera arriesgado confiar en titulares sobre avances espectaculares y sostiene que la verificación y el criterio experto siguen siendo indispensables.




