En un hangar en desuso en Estambul, el artista turco Ahmet Gunestekin utiliza miles de cráneos humanos de metal y cuernos de animales deformes y puntiagudos para volver a contar algunos mitos antiguos con una instalación imponente y aterradora.
Gunestekin dice que su trabajo «Cámara de Inmortalidad» se inspira en la Epopeya de Gilgamesh, el rey sumerio que intentó en vano encontrar el secreto de la vida eterna, y en el relato bíblico de Noé, cuyo arca algunos creen que llegó al Monte Ararat, el pico más alto de Turquía.
La obra consiste en un enorme cráneo de metal con un cuerno deforme de animal sobresaliendo de su boca, hecha con 11.000 cráneos más pequeños, todos confeccionados a mano. A su alrededor hay dos paredes curvas construidas con más cráneos, de cuyas orejas, sienes y bocas brotan cuernos de animales.
El cráneo más grande representa a Noé, mientras que el cuerno que simula la lengua que sale de la boca representa a los animales, dijo Gunestekin.
