La Alberca, en la sierra de Salamanca, fue el primer municipio de España declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, en un decreto publicado el 6 de septiembre de 1940. Ochenta y cinco años después, National Geographic señaló al pueblo como uno de los más atractivos de España para comer jamón ibérico.
Un casco histórico protegido desde 1940
El valor de La Alberca no está solo en su fama gastronómica. El decreto de 1940 respondió a la conservación de su caserío, con muros de adobe y madera sobre una base de roca granítica, calles medievales y una Plaza Mayor que se mantiene intacta.
Entre sus referencias arquitectónicas figura la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII, con diseño de Manuel de Lara Churriguera. El pueblo, cuyo nombre procede de Al-Bereka, se levanta a unos 1.000 metros de altitud en el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, a 75 kilómetros al suroeste de la capital salmantina.
La tradición del cerdo y el peso del jamón ibérico
La fama de La Alberca también se apoya en una tradición ligada al cerdo. Cada 13 de junio se bendice un animal que recorre las calles con una campanilla al cuello, y el 17 de enero se rifa ante las puertas de la iglesia, con beneficios para la cofradía.
En el plano gastronómico, el pueblo forma parte del área vinculada a la Denominación de Origen Guijuelo, considerada la más antigua y de mayor volumen de producción entre las cuatro DOP ibéricas de España. La zona abarca 78 municipios salmantinos y reúne más de 200 industrias, mientras que La Alberca figura entre los enclaves en los que se elabora este producto.
Con una población de 1.034 habitantes según el INE 2025, La Alberca combina patrimonio, paisaje y una identidad local que la mantiene entre los destinos más singulares de la provincia de Salamanca.
