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Cerrar un negocio: El concurso de acreedores express como vía de escape

Cerrar una empresa es una decisión personal que implica mucho esfuerzo y preocupación. El futuro estable de un negocio puede verse condicionado por la insolvencia y a veces la decisión de extinguirla es la opción más práctica. La consultoría estratégica Dipcom Corporate recomienda el concurso express a empresas que carezcan de activos. Así se agiliza el proceso.

Aceptar o enfrentarse a la insolvencia

El demonio de la insolvencia se manifiesta en la carne de un negocio cuando éste carece de efectivos con que pagar sus deudas y cumplir con sus obligaciones. Al no gozar de suficiente liquidez en caja, la insolvencia aparece como una bestia feroz cuya batalla, además de un complejo rompecabezas, es convulsivamente ardua. Uno de los principales motivos por los que una empresa puede decidir cerrar sus puertas para siempre.

Siempre dependiendo de la intención que quiera dársele, acabar con la insolvencia es posible. Basta con reorganizar la actividad que se lleva a cabo en el negocio, o bien con reinventar su metodología. Unas propuestas que, llevadas a cabo por personas especializadas en estrategias de reflotamiento, puede ser efectivas. Porque cuando el barco se hunde todavía hay esperanza. Y si no quedan botes salvavidas, el ingenio y el afán de supervivencia aún pueden enmendar el colapso de herramientas y soluciones previas.

Pero una situación de insolvencia, en caso de no solucionarse, puede derivar en muchos más problemas, como el endeudamiento. Ante la falta de liquidez, la caída en picado del negocio es una situación evitable si se trata debidamente. Sin embargo, si no se dispone de los medios suficientes para lograrlo, o si simplemente la voluntad es la clara intención de cerrar la empresa, existen en España vías para agilizar el proceso legal.

Cuanto más rápido, menos doloroso

Aunque se le achaque a la insolvencia la causa del cierre de un negocio, con el supuesto de humillación, culpabilidad y vergüenza que a veces conlleva, hay también otros motivos para hacerlo. La decisión de cambiar de vida, de huir de la carga y las responsabilidades de llevar un negocio; puede ser cualquier cosa. Sea cual sea su origen, extinguir una empresa no consiste tan sólo en salir del lugar y cerrar la puerta. Hay un complicado proceso legal tras todo ello. Incluso cuando hay posibilidades de salvar la empresa.

Un concurso de acreedores es un procedimiento judicial mediante el cual una empresa busca zanjar las responsabilidades que tiene con sus acreedores. Y como consecuencia, solucionar problemas de liquidez y reflotar la empresa. Tiene carácter obligatorio, cuando la empresa debe someterse a dicho concurso por el derecho a satisfacer las deudas que tiene con el acreedor. Sin embargo, este proceso consta de tantas distintas fases y tipologías que la duración de sus procedimientos pueda extenderse a años.

Es ante ese largo y exhaustivo período, que puede colmar al propietario de ansiedad y más preocupaciones, donde entra el . Una solución legal, recogida en el art. 176 bis 4 de la Ley Concursal española, para extinguir la empresa tan sólo en cuestión de cuatro o cinco semanas, dependiendo del volumen de trabajo que tenga el juzgado. Tratando de encontrar la solución más inmediata para un cierre inminente. Pero cuidado, a este artículo de la ley concursal solo pueden acogerse empresas que no dispongan de activos ni tesorería. A fin de acceder a este procedimiento, existen empresas que ofrecen la asistencia y el asesoramiento necesarios para hacerlo. Consultorías estratégicas como Dipcom Corporate, especializada en la gestión de empresas en crisis.

Una solución estratégica: Dipcom Corporate

Dipcom Corporate es una consultoría con más de 12 años de experiencia ofreciendo ayuda y consejo en casos de empresas al borde de la quiebra o la bancarrota. Tanto si se ha tomado la decisión de reflotar como de extinguir el negocio. Reconocido nacionalmente, el equipo de Dipcom Corporate se guía por la profesionalidad y la dedicación, inmiscuyéndose al completo en cada proyecto. Gracias a un método propio, han logrado multiplicar por 20 el porcentaje de éxito en concursos y preconcursos. Haciendo de la estrategia la mejor herramienta resolutiva.

Entre sus múltiples servicios de asistencia se encuentra el que echa mano al concurso express o concurso de acreedores express. Cuya figura existe en España para cerrar empresas sin activos. Gracias a la metodología de Dipcom Corporate, el concurso express sucede evitando la pieza de calificación, la entrada de un administrador concursal y los costes elevados del proceso. Para evitar otros dolores de cabeza añadidos al ya de por sí doloroso cierre de un negocio.

Dipcom Corporate cuenta en su Consejo Administrativo con un economista colegiado, Igor Ochoa. Licenciado en ADE por la Universidad de Wolverhampton (Birmingham, Reino Unido). Más de 15 años dirigiendo equipos financieros, unidades de negocio y empresas de distintos sectores. Dada su experiencia y versatilidad, Igor Ochoa goza de una triple visión empresarial, consultora e inversora. Con el orgullo de no haber fracasado en ninguno de los procesos. Especializado en empresas en crisis, como las que requieren de un concurso express.

Profundizando en el concurso express

El concurso express tiene su origen en 2011, creado e integrado en la Ley a fin de incluir una nueva modalidad de concurso de acreedores para determinados tipos de empresarios y empresas que carecen totalmente de activos. Ideal para negocios con pocas infraestructuras y con fondos malogrados y que no disponen ni del tiempo ni el dinero suficientes como para encauzarse en otras vías legales de cierre. Como todo concurso, precisa de ciertos requisitos, como una revisión legal y regularización contable previas antes de recurrir a él. Ajustando la contabilidad a la realidad de su patrimonio, que practicamente será inexistente.

Las ventajas de las que bebe el concurso express son muchas. Entre ellas, el bajo coste respecto a otros procedimientos o la agilización del proceso en ello. Además, no existe fase de calificación porque tampoco hay presencia alguna de administrador concursal. Todo se lleva a cabo mediante un solo acto, en el que el mismo juez dicta la apertura y conclusión del concurso, así como los pasos consiguientes.

Al tratarse de una regulación en cuya naturaleza resulta atípica, es recomendable contar con el asesoramiento de especialistas y equipos legales para su uso. Dipcom Corporate ofrece también este tipo de servicio en el concurso de acreedores. Completando así su experiencia y cobertura en casos de crisis empresariales cuando la decisión de cerrar una empresa es irrevocable.

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