Una captura térmica obtenida cerca de Groom Lake, la instalación de Nevada conocida como Área 51, volvió a poner sobre la mesa un concepto experimental de caza furtivo diseñado en 1983 y apodado informalmente como “Christmas Tree Fighter” o caza árbol de Navidad. La imagen muestra una aeronave de aspecto inusual, aparentemente sin cola, con grandes canards delanteros y alas poco convencionales, aunque la calidad del registro no permite identificar con certeza de qué aparato se trata.

Un nuevo misterio en Groom Lake

El registro desencadenó múltiples especulaciones por la silueta del aparato, que se aleja de los diseños tradicionales y presenta rasgos que recuerdan soluciones aerodinámicas muy arriesgadas. La forma de la sección frontal, en algunos fotogramas, parece dibujar una doble punta de flecha, mientras que la ausencia de superficies de cola y la distribución general de alas y fuselaje refuerzan la percepción de que se trata de una aeronave pensada para la furtividad.

Desde hace décadas, la zona de Groom Lake ha estado rodeada de misterio. En el verano de 1955, habitantes de Nevada comenzaron a reportar objetos extraños volando a alturas imposibles. Años más tarde, documentos desclasificados de la CIA revelaron que una parte importante de aquellos supuestos ovnis correspondía en realidad a prototipos secretos probados en esa instalación.

El concepto de 1983 que parecía olvidado

La comparación que más fuerza ha cobrado remite al DP-21, un diseño presentado en 1983 por Darold Cummings, uno de los ingenieros que después participaría en el desarrollo del YF-23. En aquella etapa, Northrop buscaba alternativas radicales para construir un avión de combate con una firma de radar extremadamente reducida.

El DP-21 fue concebido con una geometría extrema que, para muchos, resultaba casi imposible de hacer volar. Su planteamiento apuntaba a lograr una estructura con solo cuatro grandes reflejos radar principales, una meta similar a la alcanzada por el bombardero B-2. Sin embargo, la tecnología de control de vuelo disponible en los años ochenta no podía manejar con seguridad un aparato tan inestable, por lo que el proyecto quedó archivado como una curiosidad técnica más que como un desarrollo operativo.

Por qué la silueta despertó tanta atención

La aeronave captada cerca de Área 51 comparte varios elementos visuales con aquel concepto: la ausencia de cola convencional, los canards de gran tamaño y una disposición general poco habitual. Nadie sostiene que exista una relación directa con el diseño de Cummings, pero la semejanza ha resultado difícil de ignorar porque la imagen parece recuperar soluciones aerodinámicas que durante años se consideraron demasiado complejas o arriesgadas para entrar en servicio.

La teoría más extendida es que el aparato podría estar vinculado a los demostradores tecnológicos del programa NGAD, del que saldrá el futuro F-47 estadounidense. Las formas visibles coinciden con varios rasgos de los pocos diseños oficiales difundidos hasta ahora: canards de gran tamaño, alas muy retrasadas, ausencia de estabilizadores verticales y una configuración orientada a la furtividad.

Además, algunos investigadores han señalado que la silueta parece haber estado escondida durante años a plena vista. Un parche oficial de la oficina responsable del F-47 incluía una figura estilizada que, vista con atención, presenta similitudes notables con el aparato registrado en la imagen térmica. En programas altamente clasificados, no es extraño que aparezcan pistas visuales en insignias y emblemas internos.

Otras posibles influencias y un caso sin resolver

La aeronave también parece recoger influencias de otros programas experimentales desarrollados por Boeing y por sus antecesores. Entre ellos figuran el X-36, un demostrador sin cola diseñado para explorar nuevas formas de maniobrabilidad, y el Bird of Prey, uno de los proyectos más reservados de los años noventa. Ambos apostaban por configuraciones poco convencionales y por una reducción extrema de la firma radar.

Las tecnologías probadas en esos programas no desaparecieron, sino que continuaron evolucionando dentro de proyectos clasificados. La captura obtenida cerca de Área 51 podría ser una de las primeras evidencias públicas de hasta dónde llegó esa evolución.

De momento, nadie fuera de los círculos más restringidos del Pentágono sabe con certeza qué muestra la grabación. Podría tratarse de un demostrador del F-47, un prototipo asociado al futuro caza naval F/A-XX, un proyecto de Northrop Grumman o incluso una plataforma experimental distinta. Lo único claro es que la imagen devolvió al primer plano una idea nacida en 1983 y que durante años pareció relegada a una nota al pie en la historia de la aviación.

Cuarenta años después, el supuesto caza árbol de Navidad vuelve a ser relevante porque una sombra captada en el cielo del desierto de Nevada sugiere que algunas de las propuestas más extrañas del pasado podrían haber encontrado por fin la tecnología necesaria para hacerse realidad.