Ciencia y Tecnología

Un submarino desciende a 7.000 metros en el Índico y localiza un cementerio de ballenas sin precedentes

Una expedición del sumergible Fendouzhe halló en la Zona Diamantina, al sureste del océano Índico, un enorme cementerio de ballenas que se extiende a lo…

Una expedición del sumergible Fendouzhe halló en la Zona Diamantina, al sureste del océano Índico, un enorme cementerio de ballenas que se extiende a lo largo de 1.200 kilómetros. El sitio, situado a profundidades de entre 4.616 y 7.001 metros, es considerado la mayor necrópolis de cetáceos documentada hasta ahora.

Un megasitio en la zona abisal

Tras 32 inmersiones, el equipo de investigadores logró cartografiar un área inmensa cubierta de fósiles y esqueletos. El hallazgo quedó descrito en un estudio publicado en Nature como una “necrópolis de ballenas”, aunque no se trata de un único enterramiento masivo provocado por un evento repentino.

En realidad, se trata de un sumidero histórico donde, durante millones de años, se fueron acumulando los restos de ballenas que morían en la región.

Qué encontraron los investigadores

En una zona de muestreo mínima, el equipo identificó 476 cetáceos fósiles y cinco comunidades biológicas activas asociadas a cadáveres recientes. A partir de esos datos, científicos de la Academia China de Ciencias estiman que podría haber alrededor de 750 fósiles por kilómetro cuadrado.

Stephen Godfrey describió el hallazgo como una sucesión de pequeños focos de alimento distribuidos a lo largo de una franja de 1.200 kilómetros, comparable a un corredor en el que cada una de esas caídas de ballenas abre un nuevo punto de concentración biológica.

Restos de millones de años

La relevancia del hallazgo no se limita a la cantidad de restos. Mediante datación por isótopos de estroncio, los investigadores comprobaron que algunos fósiles tienen al menos 5,3 millones de años, por lo que corresponden al Plioceno Inferior.

Entre los huesos recuperados, principalmente mandíbulas superiores, se identificaron cinco especies de ballenas picudas y una especie de ballena barbada. La pieza más destacada del conjunto paleobiológico es una especie extinta bautizada como Pterocetus diamantina.

Vida en la oscuridad

A 7.000 metros de profundidad, la vida existe, pero no depende de la luz. En este entorno, la energía llega en forma de cadáveres de ballena que se hunden por su propio peso y alimentan un ecosistema complejo.

Las bacterias especializadas descomponen los aceites contenidos en los huesos y liberan sulfuro de hidrógeno. Esa energía química sostiene una red trófica que reúne densidades de organismos de hasta 2.840 individuos por metro cuadrado, entre ellos gusanos comedores de huesos y moluscos bivalvos.

Por qué importa el hallazgo

La Zona Diamantina ofrece dos aportes clave. Por un lado, muestra cómo un recurso tan concentrado como el cadáver de un gran mamífero puede sostener una diversidad notable bajo presiones extremas. Por otro, al preservar fósiles del Mioceno tardío y del Plioceno, funciona como una vasta biblioteca sobre la evolución de las ballenas, su crecimiento y su expansión por los océanos.

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