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Protestas y caos logístico marcan la inauguración del Mundial en México

Ocho años de preparación no evitaron que la tercera Copa Mundial de Fútbol organizada por México arrancara en medio de problemas logísticos y una fuerte…

Ocho años de preparación no evitaron que la tercera Copa Mundial de Fútbol organizada por México arrancara en medio de problemas logísticos y una fuerte tensión social. En distintos puntos del país, protestas y movilizaciones colapsaron avenidas, mientras en torno al Estadio Azteca se desarrollaba la fiesta inaugural con más de 80.000 asistentes.

Manifestaciones y choques con la policía

La inconformidad de varios sectores comenzó a hacerse visible desde el 1 de junio. Un plantón de maestros disidentes terminó en un enfrentamiento con las autoridades y se instaló en una calle cercana al Zócalo de la Ciudad de México, donde también reside la presidenta Claudia Sheinbaum. Ese grupo amenazó con boicotear el torneo si no se atendían sus exigencias.

A esas advertencias se sumaron jubilados, agricultores, transportistas, estudiantes y hasta propietarios de palcos, que también plantearon acciones para presionar al Gobierno y desestabilizar el evento de la FIFA.

La víspera del Mundial, una marcha nocturna de madres buscadoras que se dirigía al Estadio Azteca fue frenada por un operativo policial y por funcionarios encabezados por el secretario de Gobernación de la Ciudad de México, César Cravioto, en una zona identificada como la “última milla”.

El malestar creció pese a varios días de diálogo con autoridades locales y federales. Las críticas de Sheinbaum sobre la legitimidad de las protestas y la autenticidad de los maestros en huelga también alimentaron la tensión. Además, su Gobierno ha planteado abrir una investigación por el presunto financiamiento externo a las madres buscadoras.

“Nosotros tenemos que resguardar el Estadio, es obvio, porque se tiene que desarrollar la actividad… Es más, la actividad de la Inauguración (…) tenemos que garantizar junto con el Gobierno de la Ciudad que puedan acceder los que vinieron a ver el partido”, dijo Sheinbaum el 11 de junio, horas antes del primer encuentro.

Movilidad afectada y servicios suspendidos

El plantón magisterial, la ausencia de acuerdos y las vallas metálicas colocadas para blindar el perímetro mantuvieron viva la posibilidad de que se cancelara el FIFA Fan Fest del Zócalo, donde se transmitirían partidos de manera gratuita. Esa incertidumbre provocó un ingreso masivo y apresurado de aficionados a la Plaza de la Constitución en las horas previas al juego.

Para facilitar el traslado de los asistentes al partido inaugural, Sheinbaum ordenó el trabajo remoto en toda la función pública de áreas administrativas, suspendió clases y pidió al sector privado sumarse al home office.

Sin embargo, durante la protesta nocturna, manifestantes vandalizaron las vías del Tren Ligero que pasa por el Estadio Azteca. Un día después, tras los incidentes durante la inauguración y los objetos lanzados contra la infraestructura, el servicio fue suspendido y luego reactivado en la tarde.

En medio de los cierres viales y las protestas quedaron también los habitantes de la capital, divididos entre quienes respaldan los reclamos y quienes critican la parálisis de la ciudad y la imagen negativa que deja para los visitantes extranjeros.

La molestia se extendió además al gasto de US$1.300 millones en infraestructura y arreglos cosméticos vinculados al Mundial, aún con retrasos en estaciones turísticas del Metro, mientras persisten reclamos por mayores inversiones en seguridad, vialidad y drenaje.

Un torneo con alto impacto económico y político

La FIFA calcula que el Mundial será visto por 6.000 millones de personas en todo el planeta. Para las autoridades mexicanas, el torneo representa una vitrina internacional clave en un contexto de débil crecimiento económico y aumento de la deuda pública, además de cuestionamientos por los altos precios de los boletos y la baja carga tributaria que deja el evento.

El Gobierno mexicano estima una derrama económica de hasta US$3.000 millones con la llegada de 5,5 millones de visitantes. Moody’s Local, en cambio, proyecta solo 768.000 turistas y un impacto de US$1.030 millones. La calificadora señaló que México albergará apenas el 12,5% de los partidos, lo que limita la magnitud del impulso económico.

La jornada inaugural

En las primeras horas del 11 de junio, día oficial de la inauguración, las autoridades ejecutaron cierres preventivos ante posibles manifestaciones. Miles de asistentes tuvieron que caminar varios kilómetros para ingresar al estadio, mientras la FIFA adelantó el acceso dos horas, para las 8:00 de la mañana.

La entrada al Estadio Azteca, propiedad de Ollamani y presidido por Emilio Azcárraga Jean, transcurrió sin incidentes relevantes, salvo el infarto que sufrió un turista alemán al ingresar al recinto. El hombre fue trasladado a un hospital y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México informó que se encontraba estable.

Pese a las amenazas de boicot y los enfrentamientos entre manifestantes y policías, el partido se disputó a las 13:00 horas, tiempo local. La selección mexicana, dirigida por el veterano mundialista Javier Aguirre, venció 2-0 a Sudáfrica con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez.

El Gobierno capitalino indicó que la Copa Mundial movilizó a 500.000 personas en la Ciudad de México durante los distintos actos asociados a la inauguración. Entre quienes se desplazaron estuvo la propia presidenta Claudia Sheinbaum, que salió de Palacio Nacional para ver el partido en un deportivo al norte de la ciudad y no en el FIFA Fan Fest del Zócalo, como se había especulado.

La mandataria había declinado asistir al evento de la FIFA desde 2025 y regaló su boleto a una joven mexicana, una decisión que, según dijo, buscó hacer el deporte más accesible para todas las personas.

Entre los asistentes al juego estuvieron figuras de la oposición y empresarios críticos del Gobierno, como la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez y el magnate Ricardo Salinas Pliego, quien aprovechó una entrevista en la cancha para cuestionar a manifestantes y autoridades.

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