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La menopausia antes de los 40 años eleva el riesgo de infarto e ictus, confirma un estudio internacional

La menopausia no solo marca el fin de la etapa reproductiva y la aparición de síntomas como sofocos, cambios de humor o insomnio. Un amplio estudio…

La menopausia no solo marca el fin de la etapa reproductiva y la aparición de síntomas como sofocos, cambios de humor o insomnio. Un amplio estudio internacional confirma que, cuando se adelanta, también incrementa de forma importante el riesgo de infarto de miocardio e ictus, incluso después de considerar factores clásicos como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo o el sedentarismo.

Un estudio con más de 111.000 mujeres

Para llegar a esta conclusión, la investigación analizó los datos de la cohorte PURE, con seguimiento a 111.619 mujeres de 26 países durante una media de 14,6 años. El trabajo se plantea como uno de los análisis más amplios realizados hasta la fecha sobre salud cardiovascular femenina y menopausia.

El riesgo aumenta según la edad en que llega la menopausia

Los resultados muestran una relación clara entre la edad de aparición de la menopausia y el riesgo cardiovascular. Cuando el fin de la menstruación ocurre antes de los 40 años, se considera menopausia prematura y se asocia con entre 27% y 30% más riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como el infarto.

En los casos en que la menopausia aparece entre los 40 y los 45 años, catalogada como temprana, el riesgo de complicaciones cardíacas sube 14%.

Un factor de riesgo independiente

El hallazgo más relevante es que ese aumento del riesgo se mantiene prácticamente igual incluso tras ajustar los datos por variables habituales de riesgo cardiovascular. En otras palabras, la pérdida temprana de la función ovárica se comporta como un factor de riesgo independiente para desarrollar problemas graves del corazón y de la circulación.

La pérdida del “escudo de estrógenos”

La explicación médica apunta a la caída abrupta de los estrógenos, que durante la edad fértil cumplen una función protectora sobre el sistema circulatorio. Estas hormonas ayudan a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos, favorecen la relajación de los vasos sanguíneos y contribuyen a mantener en buen estado venas y arterias.

Cuando los niveles de estrógenos descienden de forma prematura, la formación de depósitos lipídicos en las arterias avanza con mayor rapidez, lo que eleva el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Mayor impacto en países con menos recursos

El estudio también encuentra diferencias marcadas según el contexto económico. En países de bajos recursos, el impacto de la menopausia adelantada sobre la salud cardiovascular es casi el doble que en las naciones más ricas.

Como ejemplo, en Pakistán, Tanzania, Bangladés, India o Zimbabue, 43% de las mujeres posmenopáusicas había atravesado una menopausia precoz o temprana. En Canadá o Suecia, la cifra baja a 23%.

Una advertencia sobre la interpretación de los datos

Los autores señalan una salvedad: en entornos de gran precariedad económica, la desnutrición crónica puede provocar amenorrea hipotalámica, una condición en la que el organismo prioriza la supervivencia sobre otras funciones, entre ellas la reproductiva. Esa circunstancia podría influir en parte de la brecha observada entre países ricos y pobres.

Aun así, la conclusión central se mantiene: a escala global, la pérdida temprana de estrógenos se asocia con un mayor riesgo cardiovascular y exige ser tomada en cuenta como un factor clínico relevante.

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