El politólogo atribuyó los problemas del país a reglas débiles y a una Justicia que no premia el cumplimiento. También leyó a Milei como síntoma del hartazgo con la política tradicional.
Andrés Malamud afirmó que los principales problemas de la Argentina no responden a la cultura de su población, sino a un Estado incapaz de ordenar la convivencia con reglas, premios y castigos claros. Lo dijo en una entrevista transmitida el 6 de noviembre de 2026.
Un Estado que no ordena ni sanciona
El politólogo sostuvo que el problema argentino es de organización colectiva y no de racionalidad individual. Según su lectura, la gente actúa mejor o peor en función de los incentivos que encuentra, y no por una supuesta conducta cultural fija.
Para reforzar esa idea, puso como ejemplo el comportamiento de los argentinos fuera del país: aseguró que frenan en rojo, respetan la senda peatonal y no tiran basura porque allí sí existen reglas efectivas.
“Si te portás mal no hay castigo y si te portás bien no hay premio”, resumió. En ese diagnóstico, la Justicia ocupa un lugar central: cuestionó su debilidad y criticó que los gobiernos recurran a tribunales extranjeros para dar garantías a inversores en vez de fortalecer el sistema propio.
“La casta de las castas es la Justicia”, afirmó.
Milei, la crisis partidaria y la grieta del sistema
Al analizar el ascenso de Javier Milei, Malamud lo describió como una mezcla de rechazo a la dirigencia tradicional y demanda de respuestas frente a la crisis económica. Dijo que el fenómeno libertario expresa un “grito de basta” alimentado por el malestar con la política, la pandemia y el deterioro de las condiciones de vida.
También sostuvo que el sistema de partidos atraviesa una crisis profunda. A su juicio, no existe hoy un partido peronista, ni radical, ni del PRO, y el único partido nacional es La Libertad Avanza.
El politólogo agregó que la economía se volvió el eje dominante de la competencia política y que, en la última elección, la disputa enfrentó a Milei, economista, con Sergio Massa, entonces ministro de Economía. En su mirada, ese cuadro resume el agotamiento de las fuerzas tradicionales y la reconfiguración del mapa político argentino.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.