Patricia Bullrich profundiza su distanciamiento del entorno de Javier Milei mientras avanza en una eventual candidatura propia y crecen las fricciones con Karina Milei y la dupla Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem. Según dirigentes de su espacio, la senadora se mueve con cautela y repite puertas adentro que solo dejará La Libertad Avanza si la expulsan.
En paralelo, un encuentro de esta semana con 15 diputados nacionales volvió visible la incomodidad dentro del sector bullrichista. La reunión sirvió para marcar diferencias con la conducción del oficialismo y dejó expuestas varias ausencias, entre ellas las de Aníbal Tortoriello, Luis Picat y Laura Rodríguez Machado.
Una reunión que exhibió apoyos y fisuras
En la mesa estuvieron Belén Avico, Sabrina Ajmechet, Alejandro Bongiovanni, Silvana Giudici, Damián Arabia, María Luisa Estevarena, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Patricia Vásquez, Lorena Petrovich y Martín Matzkin. También participaron Gerardo Milman, asesor de Bullrich en el Senado; Diego Valenzuela, senador provincial y ex intendente de Tres de Febrero; y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza.
Desde el entorno de la senadora sostuvieron que la foto fue consensuada, aunque el grupo buscó darle volumen político al encuentro. Damián Arabia expresó su queja por el verticalismo que, según dijo, quieren imponer desde la Casa Rosada. Silvana Giudici, secretaria parlamentaria del oficialismo, respondió que los problemas del bloque deben resolverse dentro del bloque.
Patricia Vásquez dejó entrever su malestar por el manejo de Gabriel Bornoroni y Martín Menem, pero en el fondo la disputa apunta a la secretaria general de la Presidencia y a Lule Menem, señalado por su conocimiento del funcionamiento del Congreso.
La ley Malvinas agravó el malestar del sector bullrichista
El foco de la molestia se concentró en el proyecto de Defensa de la Soberanía, o ley Malvinas, impulsado por Santiago Caputo. El texto quedó lejos de la media sanción, pese a la confianza de los libertarios puros.
Un grupo de diputados que responde a Bullrich cuestionó que las autoridades de la bancada libertaria entregaran el proyecto apenas minutos antes de la firma del dictamen. Casi no rubricaron el despacho y advirtieron que, tal como estaba redactado, no lo votarían en el recinto. Bullrich evitó pronunciarse sobre el contenido y solo dijo que la iniciativa estaba en Diputados.
Uno de los legisladores rebeldes resumió su rechazo con una frase: “Este es un modelo de imposición, no de diálogo”. También afirmó que, tras una nota de Clarín sobre la posibilidad de que se congele el proyecto Malvinas, comenzaron a recibir llamadas desde la Casa Rosada para presionarlos a firmar el dictamen.
En ese clima, Bullrich comenzó a recibir más presiones políticas. En su entorno afirmaron que “le taladran la cabeza todos los días”. Al mismo tiempo, la discusión ya no gira solo en torno a la interna parlamentaria, sino también a las chances de reelección de Javier Milei y a la continuidad del rumbo político más allá de los nombres.
La apuesta por una candidatura y el impacto en el oficialismo
Los bullrichistas leen el escenario como una disputa de poder más amplia. La frase de Cristina Kirchner sobre que, si una fuerza se parte en tres, puede dividirse en cuatro, fue tomada como una referencia para describir el riesgo de fragmentación dentro del oficialismo y de la oposición que rodea a Milei.
En ese tablero, Mauricio Macri no aparece como una figura central en la campaña que imagina este sector. En cambio, miran de cerca los movimientos de Ignacio “Nacho” Torres, Rogelio Frigerio y Jorge Macri, además de las definiciones de Diego Santilli y Cristian Ritondo. Uno de los gobernadores, según el entorno de Bullrich, se mostró entusiasmado con una eventual construcción propia de la senadora.
La lectura más dura dentro del Congreso es que la dificultad de Milei para bajar el riesgo país de los mil puntos, la derrota de Bolsonaro en Brasil y la reciente catástrofe de Trump lo dejaron en una posición de debilidad política. Aun así, el espacio de Bullrich no descarta que la negociación futura pase por lugares en las listas o cargos en el gabinete. En el Congreso, anticipan meses intensos para el oficialismo.





