Stephen Miller fue designado jefe de gabinete de la Casa Blanca por Donald Trump y asumirá el cargo el lunes 9 de noviembre. El cambio le da más influencia dentro del Ejecutivo, con posibles efectos sobre la agenda de Washington hacia Venezuela, aunque el nombramiento no implica por sí solo un giro inmediato en esa política.

Más peso en la coordinación sobre Venezuela

Hasta ahora subjefe de gabinete, Miller pasará a una posición desde la que podrá coordinar prioridades presidenciales y facilitar la comunicación entre agencias federales. En esa estructura, podría ganar margen para intervenir en asuntos vinculados con la transición política venezolana, la seguridad y la inmigración.

Su influencia sobre ese expediente viene de antes. Una investigación de CNN señaló que trabajó estrechamente con el secretario de Estado, Marco Rubio, en la estrategia previa a la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. Según esa publicación, parte de las conversaciones sobre el escenario posterior a la operación se desarrollaron dentro de la oficina de Miller.

La propia CNN recogió después, en una entrevista, que Trump encargó a Rubio conducir ese proceso bajo supervisión directa. Miller añadió que las decisiones involucraban asuntos energéticos, financieros, militares y del Departamento del Tesoro, por lo que exigían coordinación entre varios funcionarios.

Migración y petróleo, dos frentes sensibles

Para los migrantes venezolanos en Estados Unidos, el ascenso de Miller también puede tener impacto. Ha sido uno de los principales impulsores de las deportaciones masivas y del endurecimiento de los controles migratorios. Una investigación de The Washington Post documentó su intervención en decisiones y nombramientos orientados a acelerar los acuerdos de expulsión.

Otro punto que podría pasar con más frecuencia por su despacho es el sector petrolero venezolano. Después de la captura de Maduro, la administración Trump estableció mecanismos de cooperación económica con la estructura de poder encabezada por Delcy Rodríguez para recuperar la producción energética y mantener influencia sobre los ingresos petroleros. En ese esquema, Miller podría ayudar a articular decisiones entre el Departamento del Tesoro, el área energética y la diplomacia estadounidense.

La lectura sobre Caracas también estará condicionada por el nuevo mapa político en Washington, luego de que los demócratas recuperaran el control de ambas cámaras en las elecciones del 3 de noviembre. Ese cambio puede elevar la fiscalización sobre los acuerdos con el oficialismo venezolano, las operaciones migratorias y el uso de recursos federales, aunque no elimina las facultades ejecutivas de Trump.

Por ahora, la pregunta abierta es si Miller se limitará a coordinar junto a Rubio o si asumirá una intervención más directa en las decisiones sobre Venezuela, algo que dependerá de las funciones que el presidente le asigne una vez tome posesión.

Fechas clave del relevo

Fecha Hecho
3 de enero CNN ubicó a Miller en la estrategia previa a la captura de Nicolás Maduro.
2 de noviembre Rubio se reunió con Oliver Blanco y ratificó un plan de tres fases para Venezuela.
6 de noviembre Trump anunció a Miller como nuevo jefe de gabinete.
9 de noviembre El relevo de Susie Wiles se hará efectivo ese día.