Venezuela estaba empobrecida por el saqueo realizado por funcionarios del régimen, por las confiscaciones de la propiedad privada, por la pésima política económica y por la pérdida de valiosos recursos humanos que salieron del país por persecución política o por falta de condiciones y oportunidades para trabajar.
Ahora, después del terremoto, también quedó devastada. La reacción inmediata, dice el texto, es una mezcla de tristeza y de ira, ante la muerte de cientos de compatriotas y la pérdida de viviendas y enseres.
Un país ya debilitado antes de la tragedia
El planteamiento insiste en que el país llegó al desastre natural con hospitales y otros centros de salud sin medicinas, con escasez de galenos, con deficiencia de equipos y con una infraestructura deteriorada.
En ese escenario, la crítica se centra en la desidia de un Estado que, según el texto, nunca se ha preparado para atender estos fenómenos telúricos que ocurren tarde o temprano.
Las salidas políticas que propone la pieza
El texto sostiene que Delcy Rodríguez debe asumir el rechazo que, afirma, tiene y considerar una transición o acelerar una elección presidencial. También plantea, como medidas inmediatas, la liberación de todos los presos políticos y el ingreso de María Corina.
Además, cita que la ayuda humanitaria debe entrar por varios canales y propone que María Corina regrese cuanto antes a Venezuela, con un compromiso de diálogo y una amnistía que incluya a funcionarios del régimen.
En otro pasaje, el texto señala que los casos que competen a la Corte Penal Internacional son asunto de esa jurisdicción y que sus procedimientos son lentos. También menciona a Dinorah, a quien le pide redoblar el paso y jugar un papel más activo.
Llamado a bajar la confrontación
La conclusión es que la grave situación del país amerita que cese la confrontación y que liderazgo y ciudadanía entiendan que no es momento de tambores de guerra, sino de acuerdos.
Si no ocurre, advierte el texto, todos pueden perder.
El texto también agradece a los voluntarios que retiran escombros y a los países que apoyan a los damnificados. En ese tramo, enlaza una reflexión sobre la mezcla de tristeza y de ira que dejó el terremoto.
