Venezuela

Terremoto en Venezuela deja 32 muertos y 700 heridos en medio de escasa información

Caracas y La Guaira pasaron la noche entre rescates improvisados, fallas de comunicación y vecinos sin certeza sobre el estado de sus casas.

High-rise residential building in Mérida, Venezuela with urban and architectural elements.

Un fuerte terremoto sacudió varios estados de Venezuela y dejó, en un balance preliminar, 32 fallecidos y 700 heridos, mientras en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas predominaban el caos, el miedo y la falta de información oficial. En Chacao, el alcalde Gustavo Duque se convirtió en una de las pocas voces que informaba en medio de la oscuridad, mientras los equipos de rescate intentaban sacar sobrevivientes entre los escombros.

Rescates improvisados en Chacao

Bien entrada la noche, Duque recorría el municipio con un megáfono para pedir calma y orientar a los vecinos. Desde una de las zonas más golpeadas, donde al menos cuatro edificios colapsaron en segundos, aseguró que hasta ese momento habían rescatado a 18 personas con vida. También pidió a la población concentrarse en las dos plazas principales del municipio, donde se habilitaron agua, baños, atención médica y un punto para reportar desaparecidos.

La emergencia dejó en evidencia las limitaciones materiales de los socorristas. El alcalde pidió a las constructoras prestar taladros y martillos hidráulicos para remover losas y abrir paso entre los restos. En Chacao, según relató, no había linternas, ni escaleras, ni bomberos suficientes. Civiles y policías trabajaban con las manos para mover piedras y tratar de alcanzar a quienes pudieran seguir atrapados.

Balance preliminar y daños sin precisar en La Guaira

Horas después del primer sismo, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció una cifra preliminar de víctimas: 32 muertos y 700 heridos. Ese balance, sin embargo, no incluía al estado costero de La Guaira, señalado como el principal foco de la tragedia y separado de Caracas por el cerro El Ávila. En esa zona había decenas de edificios colapsados y una incertidumbre total sobre el alcance real de los daños.

Durante la madrugada, vecinos de Caracas, La Guaira y otros estados seguían en la calle, con temor a regresar a sus hogares. Protección civil no tenía capacidad suficiente para evaluar con rapidez el estado de las estructuras y determinar cuáles podían ser habitadas y cuáles no, lo que prolongó la incertidumbre en los sectores afectados. En La Carlota, uno de los efectivos admitía que estaban ocupados en emergencias reales y que no podían dar una respuesta inmediata a los vecinos.

La falta de conectividad agrava la emergencia

La carencia de información se sumó a los problemas de conectividad. Tras los temblores, muchos teléfonos se quedaron sin señal y la comunicación fue precaria en buena parte del país. El bloqueo de X desde agosto de 2024, las restricciones a decenas de portales independientes y la lentitud de la internet móvil en Venezuela complicaron todavía más la circulación de datos durante las primeras horas, precisamente cuando las familias necesitaban saber si sus allegados estaban a salvo.

El opositor Juan Pablo Guanipa consideró inaceptable que, dos horas después del sismo, no hubiera una información oficial clara sobre la magnitud y los daños. Desde el exilio, Edmundo González habló de un “bloqueo sistemático y prolongado” que impedía a los venezolanos dentro y fuera del país conocer la situación de sus familiares. Este jueves, la misión de derechos humanos de la ONU en Venezuela pidió al Gobierno levantar las restricciones a las redes sociales al considerar que el acceso a la información puede ser una cuestión de vida o muerte.

Una emergencia sobre un sistema ya debilitado

La tragedia también golpeó a un sistema sanitario que ya operaba con escasez crónica de insumos. Venezuela arrastra desde hace años una emergencia humanitaria compleja y, al comenzar 2026, cerca de 7,9 millones de personas necesitaban asistencia básica. La ONU ubica la salud, el agua y la energía entre las carencias más graves, en un país donde los cortes de luz y de agua son frecuentes en gran parte del territorio.

En Caracas, la afectación fue grave aunque concentrada en algunos barrios, pero bastó para desbordar a la protección civil. Sin personal suficiente para inspeccionar los edificios y dar respuestas inmediatas, muchos vecinos optaron por pasar la noche en colchones en la calle o a los márgenes de las autopistas, a la espera de información, ayuda y de una evaluación que les permitiera saber si podían volver o no a sus casas.

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