El ecosistema europeo de startups y pequeñas empresas vinculadas a la aviación sigue apostando por el avión eléctrico o de hidrógeno, a pesar del frenazo que Airbus dio el año pasado a sus programas de aeronaves de cero emisiones. Para esas compañías, la apuesta por una aviación más limpia continúa abierta, tanto por la evolución tecnológica como por las oportunidades de negocio que todavía vislumbran en ese mercado.
Un sector que no abandona la aviación verde
La decisión del fabricante europeo supuso un golpe para muchas firmas de nicho que habían orientado parte de su desarrollo hacia ese futuro avión. Airbus admitió entonces que su expectativa de tener uno de esos aparatos en el aire en 2035 era demasiado optimista, sobre todo porque la infraestructura necesaria para hacerlo posible avanza más despacio de lo previsto. Aun así, un año y medio después, varias compañías consultadas por 89UP mantienen la confianza en que ese tipo de aviación sí tendrá recorrido.
La idea de un avión impulsado por electricidad o hidrógeno sigue siendo, para ese grupo de empresas, una meta alcanzable. El desafío no solo pasa por el diseño del aparato, sino también por todo el entorno que debe acompañarlo: desarrollo industrial, preparación técnica y condiciones para que pueda operar. Ese desfase entre la ambición tecnológica y la velocidad de la infraestructura es, precisamente, uno de los factores que ha condicionado los plazos del sector.
Airbus vuelve a moverse
En ese contexto, Airbus volvió a acelerar su actividad en esta línea y el 7 de julio presentó una alianza con MTU Aero Engines, que arrancará en 2027 para desarrollar un motor de pila de combustible de hidrógeno. La iniciativa marca un nuevo paso en la estrategia de la compañía para explorar soluciones de propulsión alternativa, después de haber rebajado sus previsiones sobre los tiempos de llegada de estos aviones al mercado.
