Desde el 1 de julio, Shenzhen dio luz verde al despliegue de robotaxis en toda la ciudad, una medida que amplía los programas piloto comerciales que ya operaban en zonas concretas.

La nueva norma expande los pilotos a toda la ciudad

Hasta ahora, en Shenzhen ya circulaban taxis autónomos en proyectos de prueba, incluidos los de Pony.ai y Baidu. Con la nueva legislación, esos programas podrán extenderse a todo el municipio, según se explica en la nueva legislación.

La ciudad china se convierte así en un escenario más amplio para una tecnología que hasta ahora seguía siendo minoritaria frente a los miles de taxis conducidos por humanos.

Los taxistas hablan de una medida “increíblemente cruel”

La reacción entre los conductores fue de rechazo. En declaraciones recogidas por Financial Times, varios taxistas calificaron la decisión como “increíblemente cruel” y cuestionaron qué ocurrirá con las familias que dependen de ese trabajo.

Shenzhen abre la puerta a más robotaxis y crece la protesta de los taxistas

Uno de ellos afirmó que se trata de “una operación capitalista, impulsada por el beneficio personal, que pretende monopolizar el sector”.

Un mercado con demasiados conductores y pocos viajes

El malestar ocurre en un mercado ya saturado. En Shenzhen trabajan alrededor de 400.000 conductores a través de distintas plataformas, y la media es de 13 carreras al día.

Según uno de los taxistas citados por Financial Times, hay quienes pasan 12 horas diarias al volante para ganar 12.000 yuanes, unos 1.500 euros.

La automatización como respuesta al cambio demográfico

El avance de los robotaxis encaja con la apuesta de China por la automatización ante el envejecimiento de su población. Las proyecciones de la ONU prevén que la población y la fuerza laboral del país se reduzcan drásticamente de aquí a 2100.

En ese contexto, la expansión de los vehículos sin conductor vuelve a abrir el debate sobre el impacto de la tecnología en el empleo y en sectores que ya operan bajo presión.