ASML, una de las compañías más valiosas de Europa en la industria de los semiconductores, enfrenta una señal de cambio en un negocio donde durante años ha dominado casi sin rival. La alerta llegó desde China, donde ya comenzó la producción de máquinas DUV de inmersión desarrolladas en el país, un avance que no derriba el liderazgo neerlandés, pero sí pone en duda la idea de una ventaja imposible de erosionar.
La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de ASML cayeron 8% tras la revelación divulgada por Reuters. Días después, Financial Times resumía el nuevo clima alrededor de la empresa: su monopolio no corre un peligro inmediato, pero ya no se percibe como intocable.
ASML sigue mandando en EUV
ASML no fabrica chips; construye las máquinas de litografía que permiten imprimir sobre las obleas los patrones microscópicos de los circuitos. En el terreno de la litografía ultravioleta extrema, conocida como EUV, la compañía no tiene competidor comercial y asegura que nunca ha enviado una de esas máquinas a China.
Ese segmento sigue siendo el más sensible para la industria porque permite trabajar con una longitud de onda de 13,5 nanómetros, clave para algunos de los chips más avanzados. Reuters informó en diciembre de 2025 que China había construido un prototipo EUV, aunque todavía estaba lejos de una herramienta capaz de producir chips comercialmente al nivel de ASML.
El avance chino sigue lejos de la escala industrial
La presión no se limita a EUV. China también busca reducir su dependencia en equipos DUV, donde ASML aún puede vender ciertos sistemas, aunque para exportar a ese mercado necesita licencias del Gobierno neerlandés en algunos modelos de inmersión. Aun con esas restricciones, el país asiático siguió siendo un cliente relevante: en 2025 concentró el 29,1% de las ventas netas de ASML.
La estrategia de Pekín apunta a fabricar dentro de casa alternativas propias. Shanghai Aishengna Electronic Technology Group, con respaldo de capital estatal de Shanghái, ya comenzó a producir máquinas DUV de inmersión desarrolladas en el país. Según la información citada, las primeras unidades estarían destinadas a fabricantes como SMIC, Hua Hong y CXMT.
Pero el reto va más allá de fabricar el equipo: también hay que demostrar que puede funcionar con precisión, velocidad y fiabilidad en una planta real. La misma información citada por Reuters indica que esas máquinas todavía necesitan más pruebas y siguen por detrás de las de ASML en rendimiento y fiabilidad. Además, la escala sigue siendo pequeña frente a la de la firma neerlandesa, que envió 131 sistemas DUV de inmersión durante 2025.
ASML también prepara su próximo salto
Mientras China trata de cerrar la brecha, ASML sigue empujando su tecnología hacia una nueva generación. Su siguiente apuesta está en High-NA EUV, con sistemas como el EXE:5200B, diseñado para ofrecer mayor resolución y contraste que la generación NXE.
La empresa también proyecta aumentar alrededor de un 30% para 2027 su capacidad tanto en Low-NA EUV como en DUV de inmersión, según el cálculo citado por Capital Economics. En paralelo, ASML reportó en el segundo trimestre de 2026 una facturación de 9.300 millones de euros y una ganancia de 2.900 millones, además de elevar sus previsiones para el año.
Por ahora, la ventaja tecnológica de ASML sigue siendo amplia, sobre todo en EUV. Sin embargo, el movimiento de China deja claro que la dependencia de ese proveedor ya no se da por sentada. El dominio continúa, pero el mapa de poder en la industria de chips empieza a moverse.
