Nvidia negocia un aval de unos 250.000 millones de dólares para que OpenAI pueda alquilar un enorme campus de centros de datos en Ohio, en Estados Unidos, según ha adelantado The Wall Street Journal. El acuerdo todavía no está cerrado.
Un aval para abaratar la deuda del proyecto
El aval de Nvidia no sería una entrega de fondos a OpenAI, sino una garantía financiera. Ese respaldo permitiría que la empresa que desarrolla ChatGPT arrendara un proyecto de 10 gigavatios que la filial energética de SoftBank, SB Energy, construye en el sur de Ohio.
Con una firma de ese tamaño, el proyecto podría obtener deuda en mejores condiciones. La razón, según el Journal, es que OpenAI es una empresa privada que aún no obtiene beneficios y no cuenta con la calificación crediticia suficiente para asumir por sí sola una inversión de ese tipo.
La operación reduciría el riesgo para los prestamistas y abarataría la financiación. En la jerga del sector, a este tipo de respaldo se le llama “credit wrapper”.
La magnitud del proyecto y los plazos que se manejan
El proyecto completo, incluyendo los chips que irán dentro de las instalaciones, podría superar los 500.000 millones de dólares, lo que lo convertiría en el mayor centro de datos anunciado hasta la fecha. El aval de 250.000 millones cubriría el alquiler y la deuda de construcción, pero no los semiconductores.
Para la compra de chips, Nvidia negocia por separado otra financiación que podría alcanzar los 350.000 millones de dólares adicionales, según contaba Bloomberg.
La primera fase del proyecto, con unos 800 megavatios operativos, no estaría lista hasta 2028. Las conversaciones siguen en una etapa inicial y las condiciones todavía podrían cambiar o romperse antes de la firma.
La energía y el terreno ya estaban en disputa
La electricidad del proyecto está bajo control del Gobierno de Estados Unidos y se financia, en parte, gracias a un reciente acuerdo comercial con Japón, que se comprometió a invertir 33.000 millones de dólares en una planta de gas natural en la misma zona.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, participa directamente en decidir quién accede a esa energía. El emplazamiento elegido es un antiguo centro de enriquecimiento de uranio ya clausurado, a unos 80 kilómetros al sur de Columbus, lo que ayudaría a esquivar parte de los problemas de permisos y de oposición vecinal que enfrentan otros proyectos similares.
OpenAI lleva semanas en conversaciones para hacerse con ese espacio y, según el Journal, es la candidata que más interés ha mostrado. Anthropic, Microsoft y Google también han hablado con Lutnick por el mismo asunto en las últimas semanas.
Para OpenAI, el movimiento supondría su primer centro de datos como arrendataria directa y un paso para controlar parte de su propia infraestructura. La empresa ya elevó su previsión de gasto en computación hasta 2030 a 750.000 millones de dólares, frente a los 600.000 millones que manejaba a principios de año.
Para Nvidia, con un valor de mercado cercano a los 5 billones de dólares, avalar este tipo de proyectos asegura demanda futura de sus chips durante años.
La propia compañía ha advertido en su último informe anual de que acuerdos de este tipo podrían reducir su liquidez a corto plazo y aumentar su exposición al riesgo crediticio de sus clientes.
