La NASA seleccionó a Relativity Space, la empresa de cohetes adquirida el año pasado por el exdirectivo de Google Eric Schmidt, para desarrollar una misión a Marte que podría convertirla en la primera compañía privada en alcanzar el planeta rojo.
Una misión orbital llamada Aeolus
La agencia espacial anunció este martes que contrató a la empresa para construir una nave capaz de alojar un conjunto de instrumentos científicos, lanzarla al espacio y llevarla hasta Marte. El proyecto, denominado Aeolus, llevará cuatro instrumentos diseñados para medir e imagenar el planeta desde su órbita.
Según la NASA, el objetivo es obtener por primera vez una visión diaria y global del polvo, los vientos y la temperatura en la atmósfera marciana. La información también servirá para hacer más seguras las futuras misiones con aterrizadores y, eventualmente, con astronautas en la superficie.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, afirmó que al combinar los instrumentos de la agencia con la innovación y la inversión del sector privado se puede producir más ciencia con mayor frecuencia y reducir el tiempo necesario para poner datos esenciales en manos de los investigadores que preparan futuras misiones humanas a Marte.
Un plazo apretado para 2028
El lanzamiento está previsto para 2028, un cronograma exigente para Relativity Space, que deberá diseñar y construir la nave que transportará los instrumentos de Aeolus y, al mismo tiempo, terminar el desarrollo del cohete que la llevará a órbita.
La NASA no divulgó cuánto pagará por la misión y la empresa no respondió preguntas sobre el contrato.
El esquema se parece a los acuerdos que la NASA ha firmado con SpaceX para transportar carga a la Estación Espacial Internacional o con Firefly Aerospace para llevar un módulo de alunizaje a la Luna: la agencia asume la parte científica y la compañía privada aporta la infraestructura a menor costo.
Riesgos para la NASA y una apuesta para Schmidt

Isaacman, que ha viajado dos veces al espacio en misiones privadas de SpaceX, ha defendido este tipo de alianzas público-privadas. Bajo ese modelo, la compañía asume parte del costo de desarrollo a cambio de que la NASA estire más su presupuesto y reduzca parte del riesgo financiero.
Sin embargo, la agencia también asume riesgos. Relativity Space aún no ha demostrado que pueda llevar una misión de este tipo hasta el final, y no existe garantía de que el proyecto llegue siquiera a despegar. En el pasado, algunos socios privados de la NASA han quebrado o han visto cómo sus módulos lunares llegaban con problemas.
Para la empresa, el posible beneficio iría más allá del contrato. El objetivo es abrir oportunidades comerciales, como el lanzamiento de satélites o el envío de carga a la Luna, aunque cuanto más lejos llegan estas alianzas en el espacio, más incierto se vuelve el mercado de servicios comerciales.
De un intento fallido al Terran R
Relativity Space fue fundada en 2015 por dos exingenieros de SpaceX y Blue Origin, con la idea de aprovechar al máximo la impresión 3D para construir un cohete más barato. Su primer diseño, Terran-1, despegó en marzo de 2023 y falló en pleno vuelo.
Después de ese intento, la empresa apostó por un diseño más grande, llamado Terran R. Antes de que pudiera llevarlo a la plataforma de lanzamiento, enfrentó dificultades para conseguir financiación y Schmidt tomó una participación mayoritaria en la compañía el año pasado, además de asumir como director ejecutivo.
Schmidt ha sido reservado sobre su inversión, pero ha mostrado interés en los centros de datos orbitales y también se cree que usa Relativity para lanzar un telescopio espacial llamado Lazuili, financiado por su iniciativa filantrópica Schmidt Sciences.
Su decisión de ponerse al frente de una empresa espacial sorprendió a algunos observadores, dado que la industria de cohetes es muy competida y exige una enorme inversión. Aun así, la demanda contenida por nuevos cohetes, impulsada por los retrasos de Blue Origin, podría darle frutos si Terran R consigue llegar al espacio.
La misión también podría darle a Schmidt una oportunidad de adelantarse a Elon Musk, con quien mantiene choques frecuentes por temas de seguridad en inteligencia artificial. Musk ha hablado durante años de sus ambiciones marcianas, pero SpaceX no ha enviado una misión propia a Marte; ni siquiera el Tesla Roadster lanzado al espacio en 2018 llegó a ese destino.
Si Aeolus despega según lo previsto, podría convertirse en la primera misión privada en alcanzar Marte.
