Durante siglos, artistas de la talla de Hokusai y Hopper han utilizado los colores del océano para mover la imaginación de las personas. Un estudio reciente indica que también pueden tener la capacidad de mover los huracanes.
Es más, el calentamiento global puede haber cambiado ya el color de los océanos, determinando así los lugares que atacará o perdonará la fuerza destructiva de los huracanes. En el estudio llevado a cabo por el oceanógrafo Anand Gnanadesikan, se utilizaron simulaciones informáticas para buscar los vínculos entre el color de los océanos y los ciclones tropicales destructivos (llamados huracanes en el Atlántico Norte y en el Pacífico Nororiental y conocidos como tifones en el Pacífico Noroccidental.
«Nuestro grupo desarrolla modelos climáticos» comenta Gnanadesikan, del Laboratorio geofísico de fluidos dinámicosen Princeton, Nueva Jersey. Una de mis responsabilidades es asegurar que dichos modelos se hagan de la forma más realista posible. Una forma de incrementar el realismo de los modelos es observar las variables poco estudiadas, como el color y la tonalidad del océano. En el Pacífico Norte el color predominante es el verde, debido a la abundancia de plantas microscópicas llenas de clorofila que reciben el nombre de fitoplancton.
Las aguas cristalinas hacen que los huracanes se desplacen por el Ecuador. En su modelo climático, los investigadores redujeron la cantidad de plancton en los Remolinos del Pacífico Norte (amplias corrientes en espiral que pueden abarcar un océano completo).
