Tecnología

El peligro que conllevan las redes sociales

Vivimos tiempos increíbles que nuestros abuelos y nuestros padres jamás soñaron con presenciar. Los avances tecnológicos se suceden sin cesar y en cuestión de unos pocos años todo vuelve a cambiar y el mundo se desarrolla a velocidad vertig

Vivimos tiempos increíbles que nuestros abuelos y nuestros padres jamás soñaron con presenciar. Los avances tecnológicos se suceden sin cesar y en cuestión de unos pocos años todo vuelve a cambiar y el mundo se desarrolla a velocidad vertiginosa. ¿Pero qué consecuencias tiene esto?

Nadie está a salvo, sé consciente de tu situación

Parece que fue apenas ayer cuando nos abríamos nuestra primera cuenta en una red social. Entre curiosos y divertidos rellenábamos nuestro perfil para ir corriendo a mandar solicitudes de amistad a todos nuestros amigos. Otra forma de relacionarse había nacido, y lo cambiaría todo para siempre.

Aquello nos pareció increíble, porque entre otras cosas, nos dio la oportunidad de recuperar el contacto con gente que creíamos perdida para siempre en el baúl de los recuerdos. Amigos del colegio, antiguos compañeros de trabajo, familiares que viven muy lejos… De repente, y a golpe de click, les teníamos de nuevo a todos juntos, en un solo lugar, reunidos. Podíamos interactuar todos juntos o por separado, y eso es algo que nos encantó desde el primer momento. Pero no solamente habíamos recobrado el contacto con gente de nuestro pasado, también se nos brindaba la posibilidad de conectar con la gente del presente a otro nivel.

¿Tienes Facebook? Una pregunta que cada vez fue respondida por más gente de forma positiva. Con sorpresa fuimos viendo como hasta padres y madres se abrían una cuenta, abrumados por el éxito de las redes sociales pioneras y con cierto temor a quedarse fuera.Total, ¿qué podíamos perder?, ¿qué de malo podía tener todo aquello? Parecía algo completamente inocente, aunque más tarde hemos visto lo equivocados que estábamos. En ese instante pocos imaginaban cuál era el verdadero negocio detrás de todo esto.

Se confiaba en que este tipo de “comunidades” se habían creado con el único y noble objetivo de mantenernos en contacto con nuestros seres queridos. Así que no dudamos en contarlo todo cuando empezaron a pedirnos datos.

Dónde hemos nacido, nuestra fecha de cumpleaños, qué otros miembros son parte de nuestra familia, en qué colegio y universidad hemos estudiado. Y después vinieron nuestros intereses, gustos, preferencias, grupos ideológicos con los que nos sentimos identificados, número telefónico…

Cuando nos queremos dar cuenta, las redes sociales saben casi más de nosotros que nosotros mismos. Porque además ahora ya no solo tenemos una. Tenemos varias. Twitter, Intagram, Linkedin, Snapchat, son solamente algunos de los nombres más sonados, pero hay muchas más.

Todas ellas crecen en número de usuarios mes tras mes, año tras año y en todos los rincones del mundo. Y es que, pocas personas deciden dar de baja un perfil una vez que ya está creado. Es posible que, en momentos puntuales, o de forma definitiva dejen de usar la aplicación, pero se olvidan de borrar la cuenta.

Al no hacerlo, todos los datos permanecen para siempre en manos ajenas, con todas las consecuencias que esto supone. Supuestamente, las redes cuentan con acuerdos de confidencialidad y privacidad con el usuario que les impiden vender estos datos a terceros.Pero sinceramente, ¿te enterarías si lo estuvieran haciendo? Sería complicado. Además, tenemos el caso del robado de datos de redes sociales. Hackers que se dedican precisamente a sustraer toda la información posible de los perfiles para venderla sin ningún escrúpulo al mejor postor.

¿Has escuchado alguna vez hablar de esta práctica? Aunque se trata de algo completamente ilícito y penado por la ley, desgraciadamente está a la orden del día. puedes informarte mejor acerca del robo de datos y el hacking, así como aprender algunos trucos para evitar que te suceda a ti.

En los últimos tiempos hemos tendido a infravalorar la privacidad. Nos hemos acostumbrado a compartir todo y subir toda clase de material audiovisual, datos e información personal a nuestras cuentas sin ningún tipo de miramiento. Quizás el ansia de likes nos ha cegado en demasía. Las redes sociales nos han empujado de forma muy sutil a ser adictos de la comunicación a través de sus medios y canales. También nos han animado a preocuparnos por gustar a nuestros contactos, a ser populares entre ellos, a recibir elogios e incluso envidias.

Distraídos con todo este show colectivo, nos olvidamos de proteger nuestra identidad y de darle la importancia que realmente tiene. Igual que cerramos la puerta de casa con llave cuando llegamos a nuestro hogar, salvaguardarnos del robo de datos debería tener al menos la misma prioridad.

Así que ya lo sabes. Si no eres tan confiado como para dejar al alcance de los ladrones tus bienes materiales, tampoco deberías serlo para poner en bandeja tu identidad y la de tus amigos y familiares. Revisa bien qué clase de información ofreces descuidadamente en las redes y no dudes de borrar todo aquello que no sea estrictamente imprescindible.

Más en Tecnología