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El James Webb identifica indicios de una estrella con un agujero negro en su interior

El Telescopio Espacial James Webb encontró en uno de los llamados puntos rojos un objeto que hasta ahora solo se había planteado en teoría: una estrella…

El James Webb identifica indicios de una estrella con un agujero negro en su interior

El Telescopio Espacial James Webb encontró en uno de los llamados puntos rojos un objeto que hasta ahora solo se había planteado en teoría: una estrella con un agujero negro en su interior. El hallazgo se produjo tras el análisis más profundo y detallado realizado hasta ahora sobre uno de estos cuerpos, cuyo origen ha sido un enigma desde que comenzaron a detectarse en 2022.

Un vistazo más profundo a GLIMPSE-17775

Algunos de estos puntos rojos se encuentran detrás de grandes cúmulos galácticos que actúan como una lente gravitacional. La masa de estos cúmulos curva el espacio-tiempo y amplifica lo que está detrás, lo que permite observar con más detalle regiones muy distantes del universo.

Ese efecto facilitó el estudio de GLIMPSE-17775, un punto rojo al que el James Webb dedicó 30 horas de observación, equivalentes a 80 horas gracias a la magnificación gravitacional. Con su espectrógrafo, el telescopio detectó 40 líneas espectrales, el análisis más detallado logrado hasta ahora en uno de estos objetos.

Qué es una estrella de agujero negro

Cuando una estrella muy masiva agota su combustible, puede colapsar y convertirse en un agujero negro. En la mayoría de los casos, la transformación es completa. Sin embargo, existe la hipótesis de que en algunos escenarios una parte de la estrella permanezca, de modo que el agujero negro quede incrustado en su interior.

A ese fenómeno teórico se le conoce como cuasiestrella o estrella de agujero negro. Se trataría, en esencia, de un agujero negro de tamaño estelar rodeado por un denso capullo de gas parcialmente ionizado. Hasta ahora, no se había detectado ninguno.

Las líneas espectrales que encajan con el modelo

Las 40 líneas espectrales observadas fueron interpretadas como piezas de un rompecabezas que permitieron reconstruir la naturaleza del objeto. Entre ellas aparecieron señales asociadas al hidrógeno, el oxígeno y el helio que no encajan con el modelo simple de una nube de gas giratoria alrededor de un agujero negro.

En cambio, también se detectaron líneas de oxígeno que solo podrían formarse con una gran cantidad de energía, como la que emitiría un agujero negro. A eso se sumaron líneas de hierro compatibles con una estrella que está fusionando sus últimas reservas de combustible, así como señales vinculadas con dispersión de electrones, propia de un capullo de gas denso.

El espectro también mostró fluorescencia y absorción de helio, rasgos que encajan con un medio compacto envuelto por una fuente intensa de energía. Todo ello coincide con la descripción de una estrella de agujero negro.

Por qué casi no emite rayos X

Este hallazgo también podría ayudar a explicar por qué otros puntos rojos emiten tan pocos rayos X. Los capullos formados por restos estelares absorberían la radiación producida por el agujero negro, impidiendo que llegue con facilidad a los telescopios.

El estudio de más puntos rojos será necesario para confirmar si este tipo de objeto es más común de lo que parece. Por ahora, el James Webb sigue reduciendo el nivel de misterio alrededor de estas fuentes distantes que aparecieron poco después del Big Bang.

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