El Alpine A390 GT es una de las propuestas eléctricas más llamativas del momento por una razón sencilla: pese a sus 2.199 kg, se comporta como un deportivo con reflejos vivos. La impresión general es la de un crossover de cinco plazas que prioriza el tacto de conducción por encima de la cifra en la ficha.

Su presentación comercial llega con una puesta en escena claramente premium. El modelo está disponible desde 67.500 euros y ofrece 295 kW, equivalentes a 401 CV, con una batería de 89 kWh útiles. Alpine, además, lo acompaña con un diseño de mandos y una interfaz pensados para reforzar esa sensación deportiva.

Un eléctrico pesado que no se siente torpe

La carrocería mide 4,615 metros de largo, 1,885 de ancho y 1,525 de alto, con una batalla de 2,708 metros y un maletero de 532 litros. Sobre el papel, el conjunto sugiere un coche voluminoso; al volante, sin embargo, la sensación es distinta gracias al Alpine Active Torque Vectoring, que reparte el empuje entre las ruedas traseras para ayudar al coche a girar con mayor rapidez.

Ese trabajo se combina con tres motores eléctricos, frenos de disco ventilados de 365 mm delante y 350 mm detrás, y un modo de conducción que permite exprimir la respuesta del conjunto con un botón de overboost que libera toda la potencia durante 10 segundos. El resultado es una respuesta inmediata, especialmente útil para adelantar o salir de una curva con fuerza.

La marca también ha buscado una cabina cuidada. El sistema se apoya en el reporte de ventas publicado por Car para explicar el contexto del modelo, mientras que el habitáculo suma un sistema sobre Android Automotive, compatible con Android Auto y Apple CarPlay, una pantalla de 12,3 pulgadas para el cuadro y otra de 12 pulgadas en vertical para la consola central.

Consumo alto, pero recarga rápida

La parte menos amable aparece cuando se mide el gasto energético. En conducción alegre por carretera de montaña, el consumo puede subir por encima de 30 kWh/100 km. A 120 km/h, la cifra se movió entre 22 y 24 kWh/100 km, una horquilla que obliga a planificar las paradas si se conduce a buen ritmo.

Alpine declara una carga máxima de 190 kW y un paso del 15 al 80% en 29 minutos. Con esos datos, el coche permitiría una primera parada tras unos 300 o 350 kilómetros, según el uso, y luego continuar con otros 250 o 300 kilómetros disponibles, siempre bajo la premisa de que el ritmo de autopista se mantenga estable.

La marca ha insistido en que su apuesta no depende de abaratar el producto, sino de sostener una imagen premium a largo plazo. Francois Provost, jefe del Grupo Renault, habló de un viaje de 20 años para consolidar el relanzamiento de Alpine, una visión coherente con la filosofía de marca que ya venía marcando el Alpine A110 y que ahora se extiende a un eléctrico mucho más grande.

En ese sentido, el A390 GT intenta resolver uno de los mayores problemas de los eléctricos deportivos: el peso. No lo elimina, pero sí lo disimula con una puesta a punto que hace creíble la idea de un coche pesado que todavía puede ser divertido. La explicación técnica del sistema de reparto de par puede verse también en el canal de Youtube PowerArt, donde se detalla cómo trabaja esta solución sobre la dinámica del coche.

El resultado es un modelo que no se limita a correr en línea recta. Su valor está en cómo combina aceleración, respuesta al volante, confort en vías rápidas y una personalidad propia en un segmento donde muchos eléctricos se parecen demasiado entre sí.

Ficha clave del Alpine A390 GT

Dato Valor
Tipo de carrocería Crossover de cinco plazas
Peso 2.199 kg
Potencia máxima 295 kW (401 CV)
Autonomía y consumo 18,7 kWh/100 km WLTP
Precio de partida 67.500 euros

En conjunto, el Alpine A390 GT deja una conclusión clara: no es solo un eléctrico rápido, sino un coche que intenta recuperar la vieja idea de deportividad de Alpine en un formato mayor y más complejo. Y, por lo que muestran sus cifras y su comportamiento, lo hace con argumentos propios.