Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur integró una pantalla táctil funcional en el propio tejido de un jersey, con fibras que actúan a la vez como píxeles y sensores. El trabajo, publicado en Nature, apunta a una prenda lavable, flexible y transpirable, pero también deja abierta la pregunta de para qué serviría en la vida diaria.

Una pantalla cosida en la manga

Según el estudio, la manga usa 54 fibras de píxeles, de alrededor de un milímetro de grosor y con 96 diodos emisores de luz cada una. En conjunto forman una pantalla de 96 por 54 píxeles, de 168 por 105 milímetros, con una frecuencia de actualización de 30 fotogramas por segundo y una profundidad de color de 8 bits.

Cada fibra tiene su propio canal de control, de modo que una falla no afecta a las vecinas. Además, la pantalla puede registrar varios toques al mismo tiempo. El equipo dirigido por Tural Khudiyev, de la Facultad de Diseño e Ingeniería, afirmó que se trata de la primera pantalla táctil integrada en una prenda.

En el comunicado de la Universidad Nacional de Singapur, Khudiyev explicó: “Una fibra tiene una geometría unidimensional y simétrica axialmente, lo que dificulta la construcción de circuitos complejos utilizando enfoques desarrollados para la electrónica bidimensional convencional”.

El sistema también cuenta con versiones que incorporan micrófono, altavoz, sensores de movimiento, orientación magnética, temperatura y luz ambiental. Con esas funciones, los investigadores plantean reproducir vídeos o mostrar fotos, ejecutar calculadora y brújula, transferir archivos, responder a comandos de voz, ajustar parámetros de la pantalla o leer la temperatura corporal.

Pruebas de lavado, doblez y límites

El mayor reto fue meter el cableado en un soporte textil. Para hacerlo, comenzaron con diminutos cables aislados, usaron un láser para exponer los puntos exactos donde cada chip LED debía conectarse y humedecieron parte de la superficie de forma controlada para que la soldadura se adhiriera solo allí. Así lograron integrar más de 5.000 chips a través de más de 20.000 conexiones eléctricas.

Un jersey con pantalla táctil resiste 50 lavados

Después, las tiras de LED se introdujeron en una fibra polimérica multicapa mediante estiramiento térmico. Una capa sensible al tacto quedó debajo de los diodos: al presionar la fibra, el circuito se cierra y el sistema identifica dónde cae el dedo para modificar el comportamiento del píxel más cercano.

Los investigadores sostienen que la emisión de luz y la respuesta táctil se mantuvieron prácticamente sin cambios después de 50 lavados con detergente en una lavadora convencional y 1.000 dobleces alrededor de un radio de cinco milímetros. También dicen que la pantalla es tan transpirable como el algodón, el poliéster y el tejido vaquero, y que está dentro de los límites de seguridad para el contacto con la piel.

Aun así, reconocen límites claros: la resolución sigue siendo baja, el audio afecta la fluidez del vídeo y todavía no existe una solución definida para alimentar la pantalla ni para saber cuánto tiempo puede funcionar entre cargas. La propia fibra, de un milímetro, sigue siendo gruesa para una prenda.

Lo que el equipo quiere hacer después

El grupo asegura que chips más pequeños y fibras más finas, compatibles con su método, deberían permitir pantallas más nítidas y grandes. Como la electrónica corre a lo largo de la fibra, dicen que versiones más delgadas podrían tejerse, entrelazarse o bordarse en máquinas industriales estándar.

En la misma línea, los investigadores trabajan en más capacidades de detección e incluso en integrar inteligencia artificial en el dispositivo. Uno de los usos que más mencionan es el de salud: una prenda podría recopilar información fisiológica de manera continua y permitir que el usuario la consulte e interactúe con ella directamente desde la ropa.

Desde Popular Science recuerdan que una de las propuestas comerciales más conocidas, la chaqueta Jacquard de Levi’s y Google, solo ofrecía sensores táctiles y respuesta háptica en el puño, y que Google cerró el proyecto en 2023.

El vídeo difundido por la universidad puede verse en este material audiovisual.