DeepSeek estaría desarrollando su propio chip de inteligencia artificial para tareas de inferencia, según Reuters. El movimiento, aún en una fase temprana y sin confirmación pública de la compañía, apunta a reducir su dependencia de proveedores externos en una industria cada vez más centrada en el hardware.

Un chip pensado para usar la IA, no para entrenarla

La diferencia no es menor. El proyecto descrito por Reuters estaría enfocado en la inferencia, es decir, en la etapa en la que el modelo ya construido responde preguntas y procesa solicitudes de manera repetida. En ese terreno, un chip propio puede traducirse en menores costos, más velocidad y menos dependencia de terceros.

La agencia agregó que DeepSeek no respondió a su solicitud de comentario y que, por ahora, el desarrollo sigue en una fase inicial. Esa cautela es importante: no se trata de un anuncio comercial cerrado, sino de un frente de trabajo que, de concretarse, cambiaría la escala del negocio de la empresa.

La dependencia de NVIDIA y Huawei

Hasta ahora, DeepSeek ha usado chips de NVIDIA y Huawei para entrenar y ejecutar sus modelos, incluida la base que sostuvo R1, entrenada sobre NVIDIA H800, un procesador diseñado para el mercado chino cuya exportación a China fue prohibida por Washington a finales de 2023.

Desde entonces, la empresa se ha apoyado cada vez más en Huawei: en abril lanzó su modelo V4 adaptado a Ascend y Huawei dijo que sus procesadores se usaron en parte del entrenamiento de V4-Flash. En paralelo, otras grandes compañías de inteligencia artificial también buscan reducir su dependencia de proveedores externos. OpenAI anunció en junio su chip Jalapeño junto a Broadcom, también orientado a inferencia.

La carrera por controlar el cómputo de la IA

El interés por fabricar chips propios no es exclusivo de DeepSeek. Google lleva años desarrollando sus TPU, Amazon tiene Inferentia para cargas de inferencia, Microsoft cuenta con Maia y Meta trabaja en MTIA. El patrón es claro: las empresas de IA quieren controlar mejor el costo, el rendimiento y la disponibilidad del cómputo que sostiene sus servicios.

En el caso de DeepSeek, el reto no está solo en el diseño. Fabricar un chip competitivo exige años, mucho capital y una red de socios en diseño, fundición y memoria. Además, los controles de exportación de EEUU limitan el acceso a fábricas extranjeras avanzadas y a memoria de alto ancho de banda, un componente clave para este tipo de procesadores.