Los científicos han encontrado una forma rápida, aunque no económica, de convertir el dióxido de carbono en rocas inocuas, lo que en un momento dado podría ayudar a paliar el calentamiento del planeta.
Los expertos dicen que el resultado de un experimento de dos años llamado CarbFix, el cual costó 10 millones de dólares y fue realizado a unos 540 metros (una tercera parte de una milla) de profundidad en rocas en Islandia, ofrece nuevas esperanzas de que pudiera haberse hallado un arma efectiva contra el cambio climático.
Cuando un equipo internacional de científicos bombeó una mezcla de dióxido de carbono y agua en rocas subterráneas de basalto, la química básica se hizo cargo. La mezcla ácida disolvió el magnesio de calcio de las rocas y formó caliza, una prisión natural para el gas que atrapa calor, de acuerdo con Juerg Matter, de la Universidad de Southampton en Inglaterra. Él es el principal autor de un estudio que detalla el experimento publicado el jueves en la gaceta médica Science.
«Ya no es un gas», dijo Matter. «Básicamente, el dióxido de carbono se convirtió en piedra». Los científicos, que han hecho esto antes en el laboratorio, pensaban que el proceso podría llevarse miles o incluso cientos de miles de años. Pero después de sólo dos años, 95% del gas fue capturado y convertido, de acuerdo con el estudio.
