Un ingeniero de software ha logrado conectar una copia digital del cerebro de una mosca de la fruta a una cuenta de operaciones financieras, en un desarrollo de código abierto denominado Stonkfly. El sistema expone al cerebro simulado a un gráfico de precios y recompensa las operaciones rentables mediante una descarga de dopamina virtual, sin que el insecto procese números directamente.
Funcionamiento neuronal ante el mercado
El código desarrollado por Alex Wormuth se encuentra disponible en su repositorio de GitHub, acompañado de un panel público para supervisar el proceso. La estructura del modelo simula 166.700 neuronas y cerca de 25,6 millones de conexiones, datos que provienen de un mapa de conexiones nerviosas de un macho adulto de mosca de la fruta elaborado previamente por neurocientíficos.
Para operar, Stonkfly transforma el gráfico de velas en una imagen reducida que se divide entre los dos ojos simulados de la mosca. Las células sensibles a la luz interpretan los colores de los píxeles, permitiendo que el cerebro tome decisiones de compra, venta o mantenimiento. Al registrarse ganancias, se activan 15 neuronas de recompensa, mientras que las pérdidas y comisiones activan dos neuronas que indican un resultado desfavorable.
Alcance y límites del experimento
El propio creador ha señalado que el experimento no busca demostrar una rentabilidad garantizada en el mercado. Según detalles reportados por Tom’s Hardware, los cambios sinápticos generados no prueban que el modelo aprenda a operar de forma lucrativa.
La interrogante principal detrás de esta iniciativa no radica en la obtención de ganancias financieras, sino en la capacidad de un cerebro mapeado para reconfigurarse ante incentivos artificiales que exceden su evolución biológica.
