Blue Origin ha anunciado una serie de mejoras técnicas en su flota de cohetes New Glenn, centradas en la optimización de costos y el incremento del rendimiento. La iniciativa más destacada es el desarrollo del motor Northstar, diseñado para complementar y eventualmente sustituir al actual propulsor BE-4 en la primera etapa de sus vehículos de lanzamiento.

Innovación en la fabricación y eficiencia

El motor Northstar representa un cambio significativo en la arquitectura de la empresa. Según tiene la mitad de piezas que su predecesor, lo que permite una reducción del 30% en su masa total. La integración de la impresión 3D en aproximadamente el 65% de sus componentes busca optimizar los procesos de manufactura, con la meta de ensamblar cada unidad en menos de 24 horas. En términos de potencia, el Northstar utiliza metano líquido y genera 324 toneladas de fuerza, superando las 290 toneladas del modelo BE-4.

Expansión hacia misiones de largo alcance

La compañía también trabaja en la implementación de una tercera etapa denominada GS3, equipada con el motor BE-7. Este componente está diseñado para proporcionar un tercer impulso necesario para misiones hacia la órbita geoestacionaria o inyecciones translunares. Fabricada en materiales compuestos, la estructura ha superado pruebas de presión crítica, demostrando su capacidad de resistencia bajo condiciones operativas extremas.

Aunque la tercera etapa tiene previsto su debut en los cohetes New Glenn para 2028, el calendario para el motor Northstar permanece sin una fecha definida. Blue Origin mantiene el objetivo de alcanzar una cadencia de 1.000 lanzamientos anuales, apoyándose en estas actualizaciones para atraer a nuevos clientes que requieren transportar cargas útiles más pesadas al espacio.