Sus socios dicen que siguen invirtiendo poco y sin agenda fija, aun cuando el mercado se aceleró y el fondo de crecimiento llegó a US$2.000 millones.
Benchmark, una de las firmas de capital de riesgo más conocidas de Silicon Valley, defendió en TechCrunch Disrupt su estilo de inversión paciente y de bajo volumen, incluso mientras buena parte de sus rivales acelera apuestas en un mercado sacudido por la fiebre de la inteligencia artificial.
Un fondo más grande, pero la misma disciplina
Peter Fenton dijo que el fondo principal de la firma, dedicado a las etapas tempranas, sigue siendo la base del trabajo con fundadores y que esa relación suele extenderse entre 10 y 15 años. También explicó que Benchmark mantuvo ese fondo en US$500 millones durante 20 años y que luego lo ajustó al tamaño de la economía. Además, señaló que el nuevo fondo de crecimiento amplía el mandato de la firma para salir del molde exclusivo de inversión temprana.
La firma anunció este verano US$2.000 millones entre dos fondos, un giro poco frecuente en sus 31 años de historia. Fenton añadió que, para el fondo de crecimiento de US$1.250 millones, le gustaría una cartera concentrada, con cuatro a seis inversiones, quizá siete u ocho. Para ilustrarlo, citó un documento de J.P. Morgan sobre la concentración de portafolios, según el cual una o dos apuestas pueden generar la mayor parte de los retornos.
Reuniones sin agenda y pocas apuestas al año
Los socios insistieron en que Benchmark sigue operando como una sociedad pequeña. Dicen que se reúnen los lunes sin agenda fija y que su ritmo no ha cambiado: apenas dos o tres nuevas apuestas por año para cada socio. Eric Vishria lo describió como una conversación permanente para detectar qué compañías están cambiando el mercado, qué ideas están madurando y qué señales aparecen en las juntas directivas.
Jack Altman, que se incorporó este año, sostuvo que la atracción por la firma estuvo en su enfoque de ser el primer llamado de los fundadores y en su disposición a concentrarse en pocas compañías. Evocó además que, en un mercado tan agitado, le resulta valioso aprender en grupo y no en solitario. Chethan Puttagunta agregó que la falta de agenda también deja espacio para reaccionar rápido cuando una empresa necesita ayuda para conseguir ejecutivos o aliados estratégicos.
Vishria y Puttagunta reconocieron que la velocidad con la que crecen las compañías, sobre todo en la era de la inteligencia artificial, multiplica los conflictos entre empresas que antes parecían lejanas. Aun así, defendieron que su compromiso es acompañar al emprendedor en su evolución, incluso si el negocio cambia de dirección o termina chocando con otros actores del sector.
Altman también dijo que ya hizo algunas inversiones para Benchmark, aunque no todas son públicas, y que pasó de software a chips, robótica e infraestructura. Vishria, por su parte, recordó una inversión temprana en Cerebras en 2016, una apuesta inusual para la firma en ese momento, y dijo que la decisión nació de entender la tesis y la visión de los fundadores, aun cuando el resto del caso generaba dudas internas.
Fenton cerró con una idea central del grupo: si una apuesta es totalmente consensuada, para Benchmark pierde parte de su razón de ser. La firma, dijo, prefiere los fundadores que incomodan, las ideas que dividen y los equipos capaces de romper el molde.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.