Agility Robotics anunció que saldrá a bolsa mediante una fusión con Churchill Capital Corp XI, una empresa de adquisición con propósito especial, o SPAC, en una operación valorada en alrededor de 2.500 millones de dólares. Su directora ejecutiva, Peggy Johnson, advirtió que los robots humanoides todavía están lejos de entrar en los hogares.
Una salida a bolsa con 620 millones de dólares en juego
El acuerdo valora a Agility en cerca de 2.500 millones de dólares y se espera que aporte más de 620 millones de dólares en ingresos brutos, la mayor captación de capital en la historia de la robótica humanoide. La fusión todavía requiere aprobación de los accionistas y revisión de la SEC, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, y la empresa espera cerrarla este año.
Fundada en 2015 como una derivación de Oregon State University y con sede en Salem, Oregón, Agility fabrica robots humanoides bípedos diseñados para trabajar en bodegas y fábricas. Con esta movida, sería la primera compañía dedicada exclusivamente a la robótica humanoide en cotizar en los mercados públicos.
Johnson apuesta por las bodegas, no por la cocina
Johnson evitó dar proyecciones financieras, no quiso revelar la lista de materiales del robot Digit y mantuvo un tono prudente ante las preguntas sobre el futuro del negocio. Para la ejecutiva, la salida a bolsa responde a una ventaja de ser la primera en su sector en llegar al mercado público y a la necesidad de acelerar la producción en su planta de 70.000 pies cuadrados en Salem.
La compañía asegura tener más de 300 millones de dólares en ingresos reservados a varios años, lo que equivale a unos 1.000 robots dentro de un modelo de robots como servicio, en el que los clientes pagan una tarifa mensual en vez de comprar las máquinas. Johnson dijo que la lista de clientes ya fue verificada y que esos despliegues vienen después de pruebas de concepto.
Seguridad industrial y una meta doméstica a largo plazo
La directiva también subrayó que la empresa trabaja con certificaciones de seguridad industrial reales para operar dentro de instalaciones de clientes. En ese punto marcó distancia frente a rivales que muestran demos de laboratorio o videos coreografiados. Según Johnson, la seguridad no se añade al final del proceso: debe estar certificada en el sistema eléctrico, las piezas y el software.
La cautela también se extiende al mercado del hogar. Johnson cree que los humanoides llegarán eventualmente, pero no espera verlos sirviendo el desayuno en la cama pronto. Su estimación es de “10-plus years”, porque las casas son entornos caóticos, con perros, bebés, visitas y objetos fuera de lugar, a diferencia de bodegas y fábricas, donde los flujos de trabajo son más predecibles.
Sobre los riesgos de seguridad física, la ejecutiva recordó que estos sistemas deben operar cerca de personas. En ese contexto, una exresponsable de seguridad de producto de otra empresa del sector demandó a la compañía al alegar que fue despedida tras advertir que sus robots podían fracturar un cráneo humano.
Por ahora, Agility seguirá enfocada en el mercado industrial. Johnson afirmó que allí hay una demanda creciente por la jubilación de trabajadores y porque los más jóvenes no quieren asumir tareas físicamente exigentes. «Hay algo así como más de un millón de empleos en Estados Unidos hoy en estas áreas que no están cubiertos», dijo.
