La tradicional lluvia estival de estrellas fugaces de las Perseidas alcanzará su máximo esplendor el sábado, aunque el espectáculo podría verse arruinado en parte por la luminosidad de la Luna, señalaron los astrónomos.
Las «estrellas fugaces» son en realidad minúsculas partículas de polvo que provienen de la cola de un cometa, en este caso la del 109P/Swift-Tuttle.
La trayectoria de la Tierra cruza este enjambre de meteoros todos los veranos del Hemisferio Norte. Al entrar en contacto con la atmósfera, las partículas se inflaman, dejando una estela luminosa que hace las delicias de los amantes del cielo.
Las Perseidas, visibles del 17 de julio al 24 de agosto, alcanzarán su máximo esplendor el sábado pero, mientras que la cosecha de 2016 fue muy rica, la de este año se anuncia más modesta.
