En Caraballeda, una de las principales localidades costeras del estado La Guaira, el terremoto golpeó por igual a viviendas públicas, edificios residenciales y urbanizaciones cercanas a la marina. El saldo deja miles de familias sin hogar y obligadas a empezar de nuevo.
Una tragedia que no distinguió barrios
La emergencia ha dejado alrededor de 17.000 personas desplazadas, mientras la cifra oficial de fallecidos supera los 3.600. Entre los sobrevivientes, la preocupación inmediata es encontrar dónde vivir en medio de la incertidumbre sobre la reubicación y la respuesta oficial.
Carlos Ortega contó que hace más de una década varios de sus familiares recibieron apartamentos en Caraballeda después de perder sus casas por un deslave. Ahora, la tragedia volvió a alcanzarlos: de los hermanos de Ortega, solo uno sobrevivió al desplome de las torres residenciales, y uno de sus hijos permanece desaparecido desde el día del desastre.
Refugios improvisados y búsqueda de respuestas
Mientras continúan las labores de remoción de escombros, en las inmediaciones de clubes náuticos y edificios residenciales de mayor poder adquisitivo rescatistas trabajan entre estructuras colapsadas y familiares esperan noticias de sus seres queridos.
Hasta ahora, las autoridades no han informado un cronograma para la reconstrucción de las viviendas destruidas. En los refugios improvisados, la vida se reorganiza entre carpas, traslados y la esperanza de recuperar la casa o el trabajo perdido.
Benito Mantilla, de 68 años, vive en una carpa instalada en el estacionamiento de una farmacia luego de que su vivienda quedara inhabitable y su taller mecánico resultara afectado. Aunque su esposa viajó a República Dominicana tras la tragedia, él decidió permanecer en Venezuela para intentar recuperar su fuente de ingresos.
También espera una solución Caryudedi González, cuya vivienda quedó parcialmente destruida al ceder un terreno. La damnificada confía en poder repararla y reconstruir el patrimonio levantado con años de esfuerzo.
