Daniel Chirino, un taxista venezolano de 33 años, fue asesinado a balazos la tarde del miércoles 30 de septiembre en las inmediaciones del conjunto Sándalo, en el sector Ciudad Verde de Soacha, al suroeste de Bogotá, Colombia. El trabajador estaba dentro de su vehículo cuando fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta.
El ataque ocurrió junto al conjunto Sándalo
De acuerdo con la información conocida sobre el caso, Chirino se encontraba en su carro de trabajo cuando fue abordado por los ocupantes de la moto. Uno de ellos, el parrillero, se acercó a la ventanilla del automóvil y comenzó a exigirle dinero.
Según videos recopilados en el lugar del suceso, el hombre invocó al grupo criminal «Los Satanás» y a los alias «Federico» y «Moisés» para reclamar el pago de una cuota de extorsión. El hecho quedó asociado, de manera preliminar, a una presión violenta contra el conductor.
La secuencia descrita apunta a que el intercambio ocurrió en cuestión de segundos. La víctima permanecía dentro del vehículo cuando se produjo la amenaza directa por parte de los agresores.
La Policía investiga si hubo otros ataques contra transportistas
Al no recibir una respuesta inmediata, el delincuente disparó de manera reiterada contra Chirino. Los tiros le causaron la muerte en el sitio, antes de que los agresores huyeran del lugar.
Tras el crimen, las autoridades policiales colombianas iniciaron las averiguaciones para establecer la identidad de los responsables y esclarecer la mecánica completa del ataque. La investigación también busca determinar si este hecho tiene relación con otros episodios letales dirigidos contra el gremio de transportistas en esa zona.
El homicidio ocurrió en Ciudad Verde, un sector de Soacha, municipio ubicado al suroeste de Bogotá. Por ahora, no se informaron capturas por este caso en la información disponible.
Los videos del lugar forman parte de las pesquisas
Los registros recopilados en la escena del crimen pasaron a ser una pieza relevante para la investigación. En esos videos, según se indicó, se escucha la exigencia del pago extorsivo y la mención de nombres con los que los atacantes intentaron respaldar la amenaza.
Esos elementos podrían ser usados por los investigadores para reconstruir los momentos previos al asesinato, verificar la ruta de escape de los responsables y precisar si actuaron por encargo o como parte de una estructura criminal que opere en el área.
La muerte de Chirino se suma a la preocupación por la seguridad de quienes trabajan al volante en esa localidad, mientras las autoridades avanzan en la identificación de los autores materiales del ataque.



