El vigilante de 43 años fue rescatado con vida después de permanecer ocho días bajo los restos de un edificio en Catia La Mar. Sigue bajo observación médica en Caracas.
Hernán Gil, vigilante de 43 años, fue rescatado con vida tras pasar ocho días bajo los escombros de un edificio parcialmente colapsado en Catia La Mar, estado La Guaira, luego del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela.
Un turno de trabajo que terminó en encierro
El 24 de junio, Gil cumplía su jornada habitual en la residencia Sol Marino Garden, en el sector Playa Grande, cuando el sismo derrumbó parte de la estructura y lo dejó atrapado en la garita del estacionamiento.
Trabajaba allí desde hacía más de dos años. Ricardo Aponte, propietario de un apartamento y presidente de la junta de condominio, lo describió como una persona “buena”, “servicial”, “muy colaborador” y “querido por todos” en la residencia.
El vigilante no era una figura conocida fuera de su entorno, pero su caso terminó convirtiéndose en un símbolo de supervivencia en medio de la tragedia.
La búsqueda de su familia y el rescate internacional
La familia de Gil inició una búsqueda marcada por la incertidumbre. Su esposa, Gusbimar González, permaneció cerca del edificio desde el inicio del desastre y se trasladó hasta Playa Grande cuando comprendió que su esposo no regresaría a casa.
Las fallas eléctricas y de telecomunicaciones en La Guaira impidieron el contacto inmediato con él. González durmió cerca del lugar del colapso durante los días de espera.
El operativo de rescate contó con unos 100 especialistas internacionales procedentes de El Salvador, Costa Rica, Estados Unidos, Portugal y Chile. El trabajo se extendió por 72 horas continuas hasta que lograron extraerlo con vida y trasladarlo a un centro médico en Caracas.
Allan Madrigal, de la Cruz Roja de Costa Rica, calificó el desenlace como “un milagro” y dijo que don Hernán estará pronto con su familia.
Gil permanece en el Hospital de Clínicas Caracas. Los estudios médicos revelaron luxación de clavícula izquierda, bandas de atelectasia, hematoma subgaleal parietal izquierdo y signos leves de sinusitis inflamatoria. Está consciente, estable y en observación en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Las lesiones que dejaron los escombros
El parte médico indicó que el vigilante sufrió lesiones en la clavícula, la cabeza y signos respiratorios leves, aunque su condición general se mantiene estable.
Su rescate cerró una espera de ocho días que mantuvo en vilo a su familia y a los equipos de emergencia que trabajaron entre los restos del edificio.