Claves
- —Omar Vega ayudó a evacuar a vecinos de la residencia Miranda cuando comenzaron los terremotos del 24 de junio.
- —El edificio de al lado, San Judas Tadeo, colapsó y dejó siete de sus ocho ocupantes muertos.
Omar Vega sacó a varios vecinos de la residencia Miranda, en la avenida principal Las Fuentes de El Paraíso, cuando el edificio empezó a sacudirse por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos alrededor de las 6:00 pm del 24 de junio.

El vecino relató que logró poner a salvo a una mujer de aproximadamente 80 años y a una embarazada de casi nueve meses, mientras otras personas gritaban y pedían ayuda para salir del inmueble.
El rescate dentro de la residencia Miranda
Vega dijo que, al ver el pánico dentro del edificio, rompió rejas y puertas en los pisos 2 y 3 para sacar a los residentes atrapados. También explicó que dejó a varias personas en la calle y luego regresó al inmueble para seguir ayudando.
“Las personas estaban gritando, llorando, pedían que los sacaran”, contó. Sobre una de las mujeres rescatadas, señaló: “Ella sufre crisis de nervios. La iba a cargar y me pegaba golpes: ‘¡Suéltame, suéltame!’”.

El vecino, que vive en el piso 4, afirmó que asumió la tarea de ayudar porque tiene experiencia en incendios y explosiones. Aseguró que todo ocurrió durante el feriado por la Batalla de Carabobo, cuando el día transcurría con aparente normalidad.
La residencia vecina que se desplomó
Mientras la residencia Miranda resistió el movimiento, la residencia San Judas Tadeo, ubicada al lado, se desplomó y dejó siete de sus ocho ocupantes muertos.
Durante la visita al lugar, se observó a funcionarios de Protección Civil y bomberos retirando escombros, mientras efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana mantenían acordonado el acceso. Los vecinos, por su parte, esperaban las inspecciones técnicas oficiales.

Vega sostuvo que el edificio donde vive presenta daños principalmente en la mampostería y que, según su apreciación como trabajador de la construcción, las columnas no resultaron afectadas. También dijo que las juntas de dilatación antisísmicas ayudaron a que la estructura resistiera.
Ahora él y otros residentes pernoctan en carpas y toldos frente al estacionamiento del edificio, mientras se turnan para vigilarlo por temor a robos y a nuevas intrusiones.
“Yo tuve que romper las puertas para sacar a la gente. Yo he estado en todo. He estado en cinco incendios, en explosiones y todo”, dijo. “Esto no se compara con nada de eso”, añadió.
En un espacio cercado del estacionamiento de la residencia Miranda fueron ubicados los cadáveres rescatados de la residencia San Judas Tadeo porque “no había donde ponerlos”. La mayoría de las víctimas eran adultos mayores.
