Un hombre “intachable y trabajador” perdió la vida ayer a manos de criminales que lo asesinaron en un atraco al taller de alineación, balanceo y venta de cauchos Rodando, ubicado en el sector Santa María, en la calle 70 con avenida La Limpia de Maracaibo.
El alineador de cauchos se llamaba Remy José Mosquera, de 51 años. Tenía diez años trabajando allí.
Ayer, a las 8:30 am, llegaron un hombre y una mujer al establecimiento. “Entraron simulando ser clientes, preguntando por los precios de los cauchos, específicamente del rin 14. Nosotros los atendimos y dijeron que iban a comprar uno, y que querían hacer una transferencia bancaria”, narró, conmovida, una de las trabajadoras que estaba en la cauchera.
“¿Dónde está la gordita?”, preguntó el hampón, refiriéndose a otra mujer que lo había atendido hace quince días, lo que puso en evidencia que ya había ido a observar el negocio.
Mosquera estaba haciendo un trabajo en su área, pero en ese momento entró a la oficina para pedir ayuda para montar un caucho.
“Ahí fue cuando el tipo sacó el arma y nos apuntó a todos. Nos metieron a mí, a mi hermana y al señor Remy en el comedor y el tipo le dijo a la mujer que lo acompañaba que nos amarrara con un tirrap”, dijo otra de las sometidas por los delincuentes.
El delincuente salió luego a buscar su carro, un viejo Ford Zephyr vinotinto con dorado, de dos puertas. Lo metió al taller de retroceso y en la maleta cargó dos cauchos nuevos que iban a ser entregados a unos clientes.
La delincuente, que no estaba armada, exigía —mediante improperios— que los trabajadores dijeran donde estaban los cauchos.
La atracadora no se percató que la puerta del comedor (el área a donde los habían llevado) era blindada. Se trancó y ella quedó encerrada con las víctimas.
Cuando su compinche fue a buscarla consiguió la puerta cerrada y la golpeaba para tratar de abrirla. La mujer del otro lado tampoco podía abrirla, pero al forzar un poco, el delincuente metío el arma por una pequeño espacio para que la mujer saliera. Metió su arma y disparó.
“La bala pegó en la pared, pero rebotó y le dio al señor Remy”, dijo una de las empleadas. Compañeros de trabajo auxiliaron a Mosquera y lo trasladaron en una camioneta al Hospital General del Sur, pero ingresó muerto. Vivía en el sector Paraíso de San Francisco. Era casado y tenía una hija de 21 años.