A cinco días del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio, familiares han reportado cerca de 70.000 personas desaparecidas o cuyo paradero aún se desconoce, en medio del colapso de las telecomunicaciones y de severos daños en la infraestructura.

La cifra de desaparecidos supera el balance de Naciones Unidas

La magnitud de la tragedia, sumada al colapso de las telecomunicaciones y a los severos daños en la infraestructura, dificulta determinar cuántas de esas personas permanecen incomunicadas y cuántas podrían seguir atrapadas bajo los escombros.

La cifra supera ampliamente la estimación ofrecida el viernes por el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, Tom Fletcher, quien indicó que más de 50.000 personas continuaban desaparecidas y advirtió que el número de víctimas mortales aumentaría de manera considerable conforme avanzaran las labores de búsqueda y rescate.

Hasta ahora, las autoridades venezolanas han confirmado 1.430 fallecidos y más de 3.200 heridos. Asimismo, reportan 3.142 familias damnificadas, mientras continúan las operaciones para remover escombros y localizar sobrevivientes.

En Chacao, los rescatistas consideran remotas las posibilidades de hallar con vida a víctimas

La Guaira y Caracas fueron las zonas más golpeadas por el doble sismo, con edificios enteros reducidos a escombros. Uno de ellos es el complejo residencial Petunia, en el municipio Chacao, donde equipos de rescate mexicanos trabajan entre los restos del edificio colapsado.

«Debido al peso de la estructura, consideran muy improbable que haya sobrevivientes»

Gustavo Duque

Tras inspeccionar la estructura, los especialistas consideran extremadamente remotas las posibilidades de encontrar personas con vida. El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, explicó en un video difundido en redes sociales que las losas de concreto quedaron completamente comprimidas tras el derrumbe, reduciendo al mínimo los espacios donde alguien pudiera haber quedado con vida.

Mientras avanzan las labores de rescate, también crece el malestar entre los afectados. Vecinos de las zonas más golpeadas cuestionan la capacidad de respuesta de las autoridades ante una emergencia de esta magnitud y consideran insuficiente el despliegue de personal y equipos especializados. La percepción de una reacción lenta y descoordinada contrasta con los esfuerzos oficiales por transmitir la imagen de una respuesta institucional sólida.