Claves

  • A cuatro días del terremoto, vecinos de Carayaca denuncian que la ayuda oficial no ha llegado al pueblo.
  • En la Unidad Educativa Rafael Rangel duermen unas 50 personas porque sus casas quedaron afectadas.
  • En Residencias Da Silva murieron 11 personas y el rescate se hizo con vecinos y algunos bomberos.
  • La comunidad ya envió tres camiones con insumos a Catia la Mar, Macuto y Caribe.

A cuatro días del terremoto del 24 de junio, Carayaca, en La Guaira, sigue entre el polvo, los derrumbes y la urgencia. Vecinos del pueblo denuncian que la ayuda oficial no ha llegado con la misma fuerza que a otras zonas afectadas y que la respuesta, por ahora, depende de la comunidad.

El recorrido desde Catia la Mar deja ver casas derrumbadas, personas durmiendo en la calle, negocios saqueados y funcionarios policiales y militares limitados, según el relato de los habitantes, a controlar el tránsito. Más allá, en Las Tunitas y Arrecife, la falta de luz, comida, agua potable e insumos convierte la sobrevivencia cotidiana en una carrera contra la escasez.

«Estamos muy afectados, necesitamos pañales; estamos sin luz desde el día del terremoto. Necesitamos leche, agua potable. Estamos totalmente desasistidos, tenemos niños, personas encamadas. Estamos totalmente desasistidos desde aquí hasta Arrecife»

Maris Valera

Carayaca sigue desasistida tras el terremoto y vecinos cargan con rescates y duelo

La Unidad Educativa Rafael Rangel quedó como refugio para decenas de familias

Al llegar al pueblo, el complejo de la Unidad Educativa Rafael Rangel aparece como uno de los primeros espacios marcados por el sismo. La estructura perdió gran parte de su construcción, pero aun así sirve de refugio nocturno para familias que no pueden volver a sus casas.

Carmen Mayora explicó que la directora les prestó el espacio para dormir. Dijo que allí pasan la noche unas 50 personas, mientras de día muchos regresan a sus viviendas para intentar rescatar lo que quedó en pie.

Las propias desplazadas insisten en que el Estado casi no aparece. Alexandra Camacho afirmó que las ayudas que han llegado son de particulares y que el rescate de personas y la recuperación de cuerpos fue asumido por los residentes de Carayaca.

Carayaca sigue desasistida tras el terremoto y vecinos cargan con rescates y duelo

La mujer resumió la escena con una frase seca: «Aquí no hay autoridad. Las personas rescatadas y los cuerpos de los fallecidos fueron sacados por el trabajo de los vecinos, el pueblo colaboró. El gobierno como tal no está, esto ha sido puro pueblo».

La Tenerifeña concentra la mayor tragedia con 11 muertos

Más adentro de Carayaca está lo que queda del edificio que albergaba un supermercado El Rey y el abasto La Tenerifeña. En ese sitio, Mauro Perdomo estaba dentro del local cuando ocurrió el terremoto.

Perdomo relató que el edificio era Residencias Da Silva, de cinco pisos, y que 11 personas murieron allí. También señaló que el rescate de heridos y la recuperación de cuerpos se hizo con vecinos y algunos bomberos de la subestación recientemente inaugurada, sin equipos, «trabajando con las uñas».

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En el pueblo, la tragedia se repite de boca en boca porque entre las víctimas había una familia entera. Perdomo pidió al gobernador y al alcalde abocarse no solo a Carayaca, sino a todo el estado La Guaira, para permitir que la ayuda llegue sin trabas.

La iglesia de San José reúne ropa, comida y agua para Carayaca y La Guaira

Pese al dolor, la comunidad se organizó frente a la Plaza Bolívar, en la Iglesia de la Parroquia San José de Carayaca, para recolectar ropa, comida y agua. La meta fue ayudar primero al propio pueblo y luego enviar insumos a otras zonas golpeadas.

Jesús Miguel Da Silva, de 31 años, dijo que desde el 25 decidieron reunirse para juntar insumos para los afectados de la comunidad. Después ampliaron la recolección a Catia la Mar, Macuto y Caribe.

El voluntario aseguró que ya han mandado tres camiones con distintas ayudas hacia La Guaira. También mencionó que la solidaridad llegó desde El Tigre, Falcón, Barlovento, la Colonia Tovar y El Junquito.

Da Silva resumió el ánimo del pueblo con una mezcla de duelo y empeño: Carayaca está afectada por la muerte de varios de sus miembros en La Tenerifeña, pero la comunidad sigue colaborando y tratando de poner, al menos, su granito de arena.