Un estudio en Cataluña con más de 15.000 pacientes halló menos muertes entre quienes mantuvieron el tratamiento. El efecto se observó incluso con dosis bajas.
El mantenimiento continuado del litio se asocia con una menor mortalidad en personas con trastorno bipolar, según un estudio liderado por el Hospital Clínic Barcelona que revisó los historiales de más de 15.000 pacientes en Cataluña entre 2010 y 2019.
Una enfermedad crónica con alto riesgo de mortalidad
El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica que provoca cambios extremos en el estado de ánimo, con episodios de depresión alternados con fases de euforia o irritabilidad. Según datos del Hospital Clínic Barcelona, entre 1% y 2% de la población sufre esta condición.
La patología también se asocia a un elevado riesgo de mortalidad por causas naturales, incluidas las enfermedades cardiovasculares, y por causas no naturales, como el suicidio.
La diferencia entre uso continuado, intermitente y sin litio
El análisis publicado en el estudio constató que la tasa de mortalidad fue de 5,87 muertes por cada 1.000 personas al año en el grupo con uso continuado de litio.
En el grupo con uso intermitente, la tasa subió a 10,5, mientras que en el grupo no expuesto al tratamiento llegó a 10,9. Los investigadores también observaron que el efecto protector se mantuvo incluso con las dosis más bajas, siempre que el tratamiento fuera constante.
El litio es un elemento presente de forma natural en el cuerpo y, en pequeñas cantidades, refuerza los mecanismos reguladores del estado de ánimo. Su uso debe ser controlado, porque en dosis altas puede ser tóxico.
El valor de sostener el tratamiento a largo plazo
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona señalan que el litio es uno de los tratamientos más eficaces y seguros, y el único que ha demostrado reducir el riesgo de suicidio.
La conclusión central del trabajo es que mantener la terapia de forma continuada ayuda a maximizar sus beneficios y a mejorar la supervivencia. El seguimiento médico y la continuidad terapéutica son fundamentales para la evolución clínica y la calidad de vida.
Además del tratamiento farmacológico, los especialistas subrayan la importancia de detectar temprano los síntomas y mantener hábitos de vida saludables, como dormir correctamente y evitar el consumo de drogas y alcohol.