En los periodos de gestación se suele esperar con inquietud, deseo y algo de ansiedad el momento de realizar la ecografía al vientre de la madre. Con ella podremos recibir información certera sobre el curso del embarazo y asegurarnos de que
En los periodos de gestación se suele esperar con inquietud, deseo y algo de ansiedad el momento de realizar la ecografía al vientre de la madre. Con ella podremos recibir información certera sobre el curso del embarazo y asegurarnos de que el feto sigue desarrollándose y en buenas condiciones.
Del mismo modo, podremos cerciorarnos de la localización de la placenta, del número de fetos, si tenemos la cantidad necesaria de líquido amniótico, de que el crecimiento fetal se encuentra dentro de los parámetros normales, de que el grado de bienestar fetal sea alto y su posición cómoda, así como saber su sexo si es lo que deseamos y, sobre todo, poder realizarle su primera fotografía.
El procedimiento mediante el cual se logra una ecografía de diagnóstico por imagen utiliza haces de sonidos o ultrasonidos que se enfocan hacia el objeto que queremos observar, normalmente es un feto humano, aunque también se emplea para localizar enfermedades, tumores y, en veterinaria, para enfermedades y embarazos en animales.
Las ondas sonoras emitidas por el aparato de eco chocan y rebotan contra las diferentes estructuras de nuestro organismo, como son la piel, la grasa, el músculo, los diferentes líquidos, etc.
Dependiendo de la capacidad de penetración que se obtienen con las ondas enviadas en cada tejido, una parte de estos ultrasonidos continuará hacia capas más profundas y otra parte se verá refleja. Estos últimos son recogidos por un receptor de la misma sonda que son los que serán analizados por el equipo y traducido en imágenes ecográficas a una pantalla. El hueso es la estructura que más ecos hace rebotar y aparecerá representado en la pantalla de color blanco, mientras que el líquido será el que menos resistencia ofrezca y aparecerá en negro.
Pero este tipo de diagnóstico prenatal no se ha quedado en una simple fotografía bidimensional, como hemos explicado. Recientemente salieron las ecografías en 3D, donde ya se puede observar el feto con mucha mayor nitidez y en las tres dimensiones del espacio, y ahora llegan las ecografías en 4 dimensiones que tiene aún mayor calidad de imagen que las 3D, y además se observan en tiempo real.
Ecografías en 4 dimensiones, el aspecto real de tu bebé
Efectivamente, actualmente la ecografía 4D es la imagen que se presta a una mejor calidad y a una mayor realidad de los caracteres que se pueden obtener del feto, ya que se puede observar con gran precisión el aspecto y los movimientos que realiza el bebé dentro del útero.
Este nuevo factor, el del movimiento, causa un gran impacto en los padres, ya que ahora pueden “espiar” en tiempo real cada uno de las muecas y gestos que hace su hijo en el mismo momento de la observación, puede verse con total claridad cómo se chupa el dedo, se gira, se agarra el pie, saca la lengua, bosteza o sonríe, gestos y minutos que dejan a los padres extasiados al contemplar la belleza oculta que les espera para compartir la vida.
La se realizan entre la semana 25 y la 30 de embarazo, y para muchos padres representa la primera gran experiencia que recordar, pues podrán ver por primera vez su cara y comenzar a discernir a quién se parece más, y obtendrán la tranquilidad de saber que sus rasgos son normales y corresponden a los de un bebé totalmente sano.
Tal vez lo que más preocupe a la hora de realizar este tipo de ecografía sea conocer sus precios, pero si entras en la web de sanihub, haciendo clik en el enlace referenciado en el párrafo anterior, verás que no son para nada excesivos y que merecerá la pena tener la primera imagen de su hijo o hija con esta calidad y en movimiento. Es una primera toma de contacto, sobre todo para el padre, que iniciará la sensación de realidad de tener próximamente una vida a la que defender, cuidar y amar.
Debemos saber que, desde el punto de vista del diagnóstico, una ecografía 4D lo perfecciona, pero no es más sensible que la imagen bidimensional tradicional a la hora de detectar anomalías fetales.
Por lo que esta ecografía en 4d que aporta movimiento no suplanta a la ecografía bidimensional, sino que más bien la complementa, si bien es cierto que aporta un análisis más detallado de su anatomía durante este periodo fetal, por lo que sí es más efectiva para detectar posibles problemas en la piel del bebé o tipos de deformidades como el labio leporino (labio superior partido por una malformación del paladar) o la fisura palatina (fisura en la línea media del paladar)