Reducir el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar mientras se toman antibióticos podría ayudar a preservar la diversidad del microbioma intestinal, según un estudio clínico publicado en la revista Nature. La investigación observó que un mayor consumo de azúcar se asocia con una mayor pérdida de diversidad bacteriana durante el tratamiento.

El impacto en pacientes con cáncer de sangre

Los investigadores analizaron a 173 pacientes hospitalizados para recibir un trasplante alogénico de células hematopoyéticas, tras someterse a quimioterapia intensiva y, en algunos casos, radioterapia. Todos los participantes recibieron al menos un antibiótico durante su estancia, y el 80% tomó antibióticos de amplio espectro.

El seguimiento de la dieta fue exhaustivo: se registraron 9.419 comidas y más de 40.000 alimentos consumidos. Los resultados mostraron que los pacientes con mayor ingesta de azúcar presentaban una reducción significativa en la diversidad de su microbioma. En particular, el consumo de azúcar aumentaba el riesgo de proliferación de bacterias como Enterococcus faecium, asociada a infecciones graves en pacientes trasplantados.

Advertencia sobre alimentos hospitalarios

El estudio también alerta sobre productos comúnmente ofrecidos en hospitales, como batidos nutricionales, zumos y bebidas energéticas, que suelen tener un alto contenido de azúcar. Marcel van den Brink, presidente del hospital City of Hope de Los Ángeles y uno de los autores, subrayó que «la dieta influye fuertemente en el microbioma y es una herramienta práctica para mejorar la recuperación durante el tratamiento».

Los investigadores recomiendan evaluar la selección de antibióticos y la dieta de los pacientes, especialmente en contextos oncológicos. No obstante, advierten que los resultados se obtuvieron en un grupo específico (pacientes con cáncer de sangre) y que se requieren más estudios para extrapolarlos a otros grupos.

Los experimentos en ratones confirmaron los hallazgos: la combinación de antibióticos como el biapenem y sacarosa en la dieta provocó un aumento de 16,3 veces en la población de Enterococcus al tercer día y de 33,4 veces al sexto día.