La soledad afecta con cierta frecuencia al 58,3% de las personas mayores de 65 años que residen en sus domicilios, según datos del estudio Salud y Soledad en las personas mayores, elaborado por Sigma Dos para la Fundación IDIS.

Marta Villanueva, directora general de la fundación, destacó que este porcentaje desciende al 46% entre quienes viven en residencias. Sin embargo, advirtió que el dato asume que las personas son capaces de detectar cuándo se sienten solas, un aspecto que, según explicó, no siempre es fácil de identificar.

Diferencias entre quienes viven en casa y en residencias

El estudio, basado en entrevistas a 801 personas en sus domicilios y 300 institucionalizadas, revela que la edad media de los residentes en centros es 12 años superior a la de quienes viven en sus casas. Además, el estado civil varía: mientras que el 67% de los que residen en sus hogares están casados, en las residencias solo el 12,3% lo está, y el 56% son viudos.

En cuanto a la percepción de salud, el 66% de los mayores en sus casas se consideran en buen o muy buen estado, con una satisfacción vital de 7 sobre 10. En residencias, el 56% percibe su salud como buena, pero la satisfacción vital asciende a 7,6 sobre 10.

La soledad no deseada y sus matices

Al analizar específicamente la soledad no deseada —entendida como sentirse solo siempre o con frecuencia—, la situación se invierte: afecta al 14,7% de los mayores en sus domicilios y al 21,7% de los institucionalizados. Villanueva subrayó que este fenómeno está estigmatizado y que su detección es clave para evitar problemas de salud.

El estudio también empleó la escala de soledad de Jong Gierveld, que mostró un nivel moderado de soledad (4 puntos sobre 11) en ambos grupos. Sin embargo, el tipo de soledad varía: la social predomina entre quienes viven en sus casas, mientras que la emocional es más común en residencias.

En el ámbito de las relaciones personales, el 77,6% de los mayores en residencias recibe visitas de sus hijos al menos una vez por semana, frente al 69% de los que viven en sus hogares. Además, los primeros manifiestan mayor facilidad para hacer amigos y reciben más llamadas de interés por su bienestar.

Más del 75% de los encuestados otorga máxima importancia a los servicios sociosanitarios, como centros de día, clubes de convivencia o programas de voluntariado.

Adolfo Fernández-Valmayor, secretario general de la Fundación IDIS, destacó la diferencia entre estar solo y sentirse solo, ya que una persona puede estar rodeada de gente y experimentar soledad, o vivir sola manteniendo numerosos vínculos sociales.