Los niños son más vulnerables a las altas temperaturas por razones fisiológicas y porque varios mecanismos de regulación térmica todavía no están plenamente desarrollados, explicó el pediatra intensivista César López.
Señales de deshidratación
López indicó que los recién nacidos, lactantes y niños pequeños generan más calor metabólico, sudan con menor eficiencia y, en algunos casos, aún no reconocen la sed. Por eso, pidió estar atentos a los primeros signos de deshidratación durante los días más calurosos.
Entre las señales de alerta, mencionó pasar entre cuatro y seis horas sin orinar y notar que la orina se vuelve más oscura. También advirtió que pueden aparecer rubor facial, palidez, dolor de cabeza, náuseas, mareos, calambres, cansancio inusual, apatía, extremidades frías, pulso débil o acelerado y respiración rápida.
El especialista diferenció el agotamiento por calor del golpe de calor. Precisó que el primero ocurre cuando el organismo intenta compensar las altas temperaturas, mientras que el segundo es una emergencia médica.




