Salud

Cómo detectar si el estrés ya está afectando cuerpo y mente

Dolores, insomnio, olvidos e irritabilidad pueden ser señales de estrés acumulado. Una especialista aconseja consultar si los síntomas persisten.

Cómo detectar si el estrés ya está afectando cuerpo y mente

El estrés no siempre se presenta como nerviosismo. Puede esconderse detrás de dolor cervical, cefaleas, molestias abdominales, insomnio, fallos de memoria, menor concentración, baja energía e irritabilidad.

Reconocer esas señales a tiempo permite revisar qué ocurre, recuperar espacios de autocuidado y pedir ayuda profesional si los síntomas se mantienen, explica Rocío Rosés, doctora en Psicología y Neuropsicóloga Clínica, jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona.

Señales físicas y mentales que conviene vigilar

Rosés señala que muchas personas aseguran que no están estresadas, aunque en realidad acumulan tensión sin darse cuenta. Cuando una emoción intensa se prolonga, el cuerpo se tensa y eso puede relacionarse con dolor muscular, especialmente en zonas como las cervicales, o con cefaleas.

También pueden aparecer dolores somáticos, como dolor abdominal, además de olvidos y embotamiento mental, es decir, dificultades para pensar con claridad en momentos de mayor estrés.

El sueño y el estado de ánimo también dan pistas

La doctora advierte que las alteraciones del sueño pueden ser una señal de alerta. Puede costar conciliarlo, mantenerlo o producirse despertares tempranos; en otros casos, aparece una mayor necesidad de dormir. En los trastornos del estado anímico, además, puede disminuir la energía y las ganas de hacer actividades que antes resultaban placenteras.

En niños y adolescentes, la sintomatología depresiva puede manifestarse con irritabilidad, por lo que si ocurre en uno mismo o en seres queridos se recomienda consultar a un profesional.

Qué pasa en la memoria y cómo cuidarse

Según Rosés, en momentos de estrés significativo se producen cambios anatómicos en zonas del cerebro que gestionan funciones cognitivas, junto con un aumento del cortisol. Eso puede dificultar la concentración, provocar pérdidas de memoria puntuales y alterar las funciones ejecutivas.

La especialista remarca que el autocuidado ayuda a proteger la salud mental. Entre las recomendaciones menciona relaciones sociales sanas y significativas, actividades de ocio satisfactorias, ejercicio físico, alimentación saludable, contacto con la naturaleza y prácticas como meditar o hacer mindfulness.

Contenido redactado con asistencia de un LLM.

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