El butterfly bob se presenta como una alternativa para mujeres de más de 45 años que buscan cuerpo, movimiento y un efecto más ligero sin recurrir a una melena demasiado corta. Javier Reyes asegura que, con la técnica adecuada, también funciona en cabello fino.
En qué se diferencia del bob clásico
Reyes explica que el butterfly bob combina la estructura del bob con capas desfiladas y mucho movimiento, sobre todo en la zona frontal.
Frente al bob clásico, más compacto y definido, esta versión apuesta por una silueta más ligera, con volumen en la parte superior y mechones que enmarcan el rostro.
La clave está en trabajar distintas longitudes para que la melena gane dinamismo y no se vea uniforme.
Por qué favorece a partir de los 50
Según el estilista, este corte interesa especialmente cuando el cabello ha ido perdiendo volumen con los años. Permite recuperar visualmente cuerpo y movimiento sin necesidad de llevarlo excesivamente corto.
Las capas alrededor del rostro ayudan a suavizar las facciones y aportan frescura al conjunto. El resultado depende de la posición, la longitud y la cantidad de esas capas.

Cómo deben hacerse las capas en cabello fino
Reyes insiste en que las capas deben estar bien estudiadas y ser progresivas, sin vaciar demasiado el cabello. En cabellos finos, dice, conviene mantener peso en la zona de las puntas.
El movimiento debe concentrarse en la parte superior y en el contorno del rostro para evitar que las puntas se vean demasiado descargadas y el cabello pierda sensación de densidad.
En estos casos, no interesa hacer demasiadas capas. La idea es crear volumen desde la raíz y conservar una base sólida.
Cómo peinarlo para lograr movimiento
Para reproducir el acabado del butterfly bob, Reyes recomienda empezar por las raíces, levantándolas con el secador y dirigiendo el cabello en sentido contrario a su caída natural.
Después, sugiere trabajar mechones de tamaño medio con cepillo y secador, llevándolos hacia fuera y prestando atención a los que rodean el rostro. No busca un rizo cerrado, sino una onda amplia y flexible, con las puntas ligeramente abiertas.
El toque final consiste en romper suavemente las ondas con los dedos para evitar un efecto demasiado pulido y lograr un acabado más ligero y natural.
También propone trabajar los mechones delanteros hacia fuera y ligeramente hacia atrás, para abrir las facciones y hacer que las capas caigan de forma natural.


