La soledad puede ser placentera para muchas personas. Nadie las molesta y pueden controlar mejor su tiempo y sus espacios.
Pero cuando la persona pasa de estar sola a permanecer aislada socialmente… comienzan los problemas, ya que el aislamiento social crónico tiene efectos graves sobre la salud mental en los humanos: suele asociarse con depresión y con el trastorno de estrés postraumático, por ejemplo, reseña el portal argentino Con Bienestar de TN.
Un estudio publicado en la revista Cell y llevado a cabo por un equipo de investigadores de Caltech, Estados Unidos, ha descubierto que el aislamiento social provoca, además, la acumulación de una sustancia química concreta en el cerebro, y que al bloquear esta sustancia química se eliminan los efectos negativos del aislamiento, lo que podría tener aplicaciones potenciales para tratar trastornos de salud mental en los seres humanos.
El estudio, llevado a cabo con roedores, confirma y amplía observaciones previas, pues los experimentos demostraron que el aislamiento social prolongado conduce a una amplia gama de cambios de comportamiento que incluyen una mayor agresividad hacia ratones desconocidos, miedo persistente e hipersensibilidad a estímulos amenazantes.
