Cuando hablamos de una enfermedad como el cáncer es común preguntarse cómo se siente anímicamente el enfermo crónico, olvidándonos de esos “pequeños ángeles” que acompañan al paciente y hacen la enfermedad más llevadera.
A propósito del Día Mundial del la lucha contra el cáncer, PANORAMA entrevistó a dos psicólogos especialistas en el área para recopilar algunos consejos para los cuidadores.
“El cuidador suele presentar un agotamiento emocional que muchas veces se confunde con depresión, cuando la realidad es que se está cansado de cuidar a otra persona. La misma carga emocional también sobrecarga el agotamiento físico” declaró Josymar Chacín, coordinadora de la Unidad de Psicooncología del Hospital de Especialidades Pediátricas.
Agregó: “Es primordial el tiempo de esparcimiento, dedicar ratos para actividades que les guste a las personas realizar: tocar algún instrumento o practicar algún deporte. La vida no se detiene porque tengas que cuidar de alguien”.
El cantante Yordano, quien actualmente se encuentra recuperándose del síndrome mielodisplástico después de un transplante de médula ósea, confesó que desde que fue diagnosticado: “Soy otra persona, siento que ahora atesoro mucho más mi relación con mi esposa, hijas y amigos”.
En un cuadro donde diferentes emociones están a flor de piel por una situación tan delicada, la psicóloga Jovana Villalobos, recomienda ir más allá de la medicación: “Es una situación difícil para ambos. El paciente requiere que le sean cubiertas las necesidades emocionales y el cuidador debe desarrollar, entre otras responsabilidades, la afectividad”.
“En la relación paciente-cuidador, es fundamental desarrollar la capacidad de resiliencia para aceptar la enfermedad y poder permitirse ambos buenas experiencias durante ese duro escenario”, acotó.
Crecimiento personal
La periodista Ana Vacarella, quien recientemente se sometió satisfactoriamente a un trasplante de médula ósea, manifestó que al afrontar su dura lucha contra el linfoma no hodgkin: “Logras entender que debes procurarte un ambiente vivible, entonces milagrosamente aparecen los colores, los aromas y la luz, y en ese momento no quieres que se te olvide NUNCA lo que estás viviendo porque logras ser feliz con muy poco. Sin cabello, sin fuerzas, con un diagnóstico importante, pero viendo colores, sintiendo brisa fresca, valorando cada instante”.
Todo está en el cerebro y cada una de las emociones que sentimos influyen considerablemente en el bienestar físico.
“Es importante que los cuidadores no sientan culpa por tener tiempos libres, al contrario, el tiempo libre ayudará a acumular las energías necesarias para seguir cuidando con amor y cariño al paciente”, explicó Chacín
Villalobos recalcó: “Las personas que rodean al paciente, en especial quienes los cuidan, deben darle sentido a la experiencia y mirarla como una oportunidad de crecimiento personal, es un nuevo reto que estás enfrentado y que puedes lograrlo”.